La Gran Aventura del Camino de Santiago en Tándem: De Esparreguera a Fisterra (1226 km)
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Distancia 1776_5393e2-2c> |
1226 km 1776_e5cbac-c3> |
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Desnivel acumulado 1776_037e62-90> |
+12913 m aprox. 1776_a82e06-cc> |
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Tiempo en movimiento 1776_3f8c70-d8> |
73h 32min. 1776_8991d1-18> |
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Velocidad media 1776_41e535-77> |
16,6 km/h 1776_99f7de-11> |
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Track 1776_5eb267-9a> | 1776_405f86-0d> |
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Dureza (Escala de dureza) 1776_6ac2eb-9e> |
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¡El Camino de Santiago empieza en la puerta de casa! En pleno verano de 2021, atamos nuestras alforjas al tándem y partimos desde Esparreguera (Barcelona) para enfrentarnos al reto de recorrer los 1100 km hasta Santiago de Compostela, aunque finalmente llegamos hasta Fisterra (1226 Km). Este es el relato completo, etapa por etapa, de nuestra gran aventura.
Aquí documentamos nuestros aciertos y errores, las averías inesperadas, la inolvidable travesía por Los Monegros al amanecer y las ascensiones épicas que definieron esta peregrinación sobre cuatro pedales. Si planeas hacer el Camino en bicicleta, o simplemente quieres revivir con nosotros la emoción de cada kilómetro, acompáñanos en este viaje de 18 etapas.

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| Etapa | Ruta | Distancia (Km) | Desnivel Acum. (m) | Dureza (1-10) |
| 1/18 | Esparreguera – Tàrrega | 79.3 | +1.185 | 6/10 |
| 2/18 | Tàrrega – Fraga | 83.2 | +359 | 3/10 |
| 3/18 | Fraga – Fuentes de Ebro | 91.1 | +731 | 4/10 |
| 4/18 | Fuentes de Ebro – Tudela | 120,2 | +379 | 4/10 |
| 5/18 | Tudela – Calahorra | 48,8 | +222 | 3/10 |
| 6/18 | Calahorra – Logroño | 55,75 | +321 | 3/10 |
| 7/18 | Logroño – Belorado | 71 | +850 | 4/10 |
| 8/18 | Belorado – Hornillos del Camino | 71 | +681 | 4/10 |
| 9/18 | Hornillos – Carrión de los Condes | 65,72 | +350 | 3/10 |
| 10/18 | Carrión de los Condes – León | 95,37 | +562 | 4/10 |
| 11/18 | León – Rabanal del Camino | 70,65 | +712 | 4/10 |
| 12/18 | Rabanal – La Portela de Valcarce | 72,93 | +896 | 4/10 |
| 13/18 | La Portela – Sarria | 59,18 | +1190 | 7/10 |
| 14/18 | Sarria – Melide | 62,3 | +1244 | 7/10 |
| 15/18 | Melide – Santiago de Compostela | 53,38 | +1005 | 6/10 |
| 16/18 | Santiago – Olveiroa | 54,13 | +1141 | 6/10 |
| 17/18 | Olveiroa – Muxía | 34,36 | +638 | 6/10 |
| 18/18 | Muxía – Fisterra | 50 | +950 | 6/10 |
Preparación del viaje
El Camino de Santiago es una aventura sorprendentemente fácil de organizar. Hoy en día, existen muchas empresas que ofrecen el recorrido completo: te alquilan la bicicleta o el equipo, trasladan tus mochilas de etapa en etapa y te reservan los alojamientos. Basta con dejarse llevar y disfrutar del viaje.
Nosotros, sin embargo, preferimos hacerlo todo por nuestra cuenta. Disfrutamos tanto del proceso de preparación como del propio recorrido; planificar cada detalle, entrenar, estudiar las etapas y elegir dónde dormir hace que el viaje empiece mucho antes de pisar el primer kilómetro.
Entrenamiento
Hasta abril de 2021 habíamos hecho salidas en tándem de forma esporádica, sin una rutina fija. Aunque manteníamos una correcta forma física general, sabíamos que el reto requería constancia y adaptación a una gran cantidad de horas sobre el asiento. Así que diseñamos un plan de entrenamiento de tres meses (de mayo a julio de 2021).
- Mayo: 1 o 2 salidas semanales los fines de semana y trabajo de fuerza general en el gimnasio.
- Junio: incorporamos una salida corta entre semana pedaleando a una intensidad mayor, incrementada por la velocidad y el desnivel acumulado.
- Julio: nos centramos totalmente en la bici, con 4 entrenamientos semanales, alternando salidas largas (simulando etapas reales) y sesiones más cortas pero exigentes.
Ese ritmo nos dio la confianza necesaria para afrontar la aventura con seguridad y energía.
Logística del viaje
Una de nuestras mayores preocupaciones fue cómo volver con el tándem a casa. La mayoría de empresas especializadas en transporte de bicis operan en el Camino, pero no todas aceptan tándems, así que fue un pequeño reto logístico solventado con éxito. Finalmente, encontramos una empresa de transporte que recogió la bicicleta directamente en Fisterra y la entregó en casa en pocos días.

Nosotros regresamos en autobús de Fisterra a Santiago y, desde allí, en avión a Barcelona. Habíamos reservado el vuelo antes de partir y, por prudencia, dejamos dos días de margen… aunque al final nos sobró uno más, que aprovechamos para prolongar la aventura hasta el “fin del mundo” gallego.
Documentación y credencial
Además de la documentación básica, llevábamos con orgullo nuestra credencial del peregrino, el documento que acompaña a todo caminante o ciclista en su ruta hacia Santiago.
Es una cartilla donde el peregrino va sellando cada etapa en albergues, iglesias, bares o ayuntamientos, creando un registro visual del viaje. Además, la credencial permite acceder a albergues públicos o de donativo y es necesaria para obtener la Compostela, el certificado oficial de haber completado la peregrinación.
Conseguimos nuestras credenciales en la Associació d’Amics del Camí de Santiago “Peregrinos LH”, en L’Hospitalet de Llobregat. Allí nos atendieron con gran amabilidad, explicándonos los detalles del uso de la credencial, las distintas rutas y las recomendaciones para quienes hacen el Camino sobre dos ruedas.

Equipaje
Entra aquí para saber más sobre cómo equipar un tándem y qué llevar en este tipo de viajes.

Valoración final
Este viaje en tándem por el Camino de Santiago fue una experiencia extraordinaria, tanto por el recorrido como por lo que supuso para nosotros. Durante las casi tres semanas que duró la aventura, tuvimos la suerte de que todo salió mejor de lo esperado: no sufrimos ningún contratiempo grave, apenas tuvimos averías y sentimos, día tras día, que todo fluía de forma natural, como si cada jornada nos llevara justo al lugar en el que debíamos estar.
Decidimos no reservar alojamientos con antelación para mantener la libertad total de adaptar el viaje a nuestro ritmo. Esa decisión resultó ser un acierto, ya que nos permitió ajustar las etapas según la meteorología, el cansancio o simplemente las ganas de detenernos a disfrutar de un pueblo, un paisaje o una charla con otros peregrinos. Esa flexibilidad fue una de las claves del viaje, y una de las cosas que más valoramos al movernos en bicicleta.
A nivel paisajístico, el Camino fue una auténtica sorpresa. Cataluña y Aragón nos recibieron con pistas y carreteras rurales que serpenteaban entre campos y montañas, mientras que La Rioja nos envolvió con su luz cálida, sus viñedos infinitos y el aroma a tierra y vino que acompañaba cada pedalada. Castilla y León nos regaló después su inmensidad: largas rectas, pueblos silenciosos y una luz infinita sobre la meseta. Galicia, sin embargo, fue el gran colofón. Sus bosques húmedos, las aldeas envueltas en niebla y los prados intensamente verdes nos ofrecieron algunos de los tramos más duros… y también los más mágicos.
De todas las etapas, las que recordamos con más cariño fueron las últimas, aunque hubo momentos inolvidables antes de llegar a ellas: el repecho imposible de Montes de Oca, la dura ascensión al Alto do Cebreiro, con sus pendientes imposibles y su aire de leyenda, o el paso junto a la Cruz de Ferro, el punto más alto de toda la aventura. Después, el paisaje se fue cerrando entre bosques y valles y, aunque los peregrinos se multiplicaban y hacía más engorroso el avance, la emoción crecía al acercarnos a Santiago. Pero continuar hasta Muxía y Fisterra fue, sin duda, el broche perfecto: pedalear hasta el Atlántico, sentir el viento del océano y ver cómo el sol se apagaba sobre el horizonte fue una de esas imágenes que se quedan grabadas para siempre.
En cuanto a la exigencia física, llegamos bien preparados y pudimos afrontar todas las etapas con solvencia. Aun así, no todo fue perfecto: Raúl sufrió molestias en la rodilla durante unos días, aunque, por suerte, la visita al segundo fisioterapeuta fue clave y permitió una recuperación completa. Quizás si hubiéramos dosificado mejor el esfuerzo en alguna jornada habríamos evitado la lesión, pero eso forma parte del aprendizaje que todo viaje deja tras de sí.
En conjunto, el Camino de Santiago en tándem nos dejó mucho más que kilómetros recorridos: fue una lección de equipo, de paciencia y de disfrute compartido. Cada subida, cada risa y cada silencio frente al paisaje formaron parte de un viaje que —más que llegar a un destino— nos enseñó a disfrutar del propio camino.
Un Camino, infinitas rutas: Elige tu propio reto.
El Camino de Santiago es una de las rutas de peregrinación más antiguas y emblemáticas de Europa. Su origen se remonta al siglo IX, cuando se descubrieron en Galicia los supuestos restos del apóstol Santiago el Mayor, uno de los discípulos de Jesús. Este hallazgo dio lugar a la construcción de una iglesia en el lugar —la actual Catedral de Santiago de Compostela— y marcó el inicio de un flujo constante de peregrinos procedentes de todos los rincones del continente.
Durante la Edad Media, el Camino alcanzó su máximo esplendor, convirtiéndose en un eje fundamental de fe, cultura y comunicación en Europa. Reyes, nobles y campesinos lo recorrieron en busca de redención espiritual, mientras que a lo largo de la ruta se levantaron hospitales, monasterios y puentes para acoger a los caminantes.
Hoy, más de mil años después, el Camino de Santiago sigue vivo. Aunque muchos lo hacen aún con un sentido religioso, también atrae a quienes buscan historia, naturaleza y encuentro humano, manteniendo su espíritu universal de hospitalidad y transformación.
Históricamente, los peregrinos no viajaban hasta un punto de inicio concreto como se suele hacer actualmente, sino que comenzaban su ruta literalmente desde su hogar. Desde allí iban enlazando caminos locales, rutas comerciales o sendas de montaña hasta conectar con alguna de las grandes vías jacobeas que conducían a Santiago:
- Camino Francés: Es el más popular y tradicional. Parte de Saint-Jean-Pied-de-Port (Francia) y cruza el norte de España por Pamplona, Burgos y León hasta llegar a Santiago. Es el más documentado y con mejor infraestructura.
- Camino del Norte: Recorre la costa cantábrica desde Irún hasta Santiago, pasando por ciudades como San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón. Destaca por sus impresionantes vistas al mar y su exigente relieve.
- Camino Primitivo: Es el más antiguo, iniciado por el rey Alfonso II en el siglo IX. Parte de Oviedo y se une al Francés en Melide. Combina montaña, historia y espiritualidad.
- Camino Portugués: Llega desde Lisboa o Porto, siguiendo la antigua vía romana hasta Galicia. Tiene variantes, como la Ruta de la Costa, que recorre el Atlántico.
- Vía de la Plata: Procede del sur, desde Sevilla, siguiendo una antigua calzada romana. Es una ruta larga, solitaria y calurosa, que atraviesa la España interior hasta unirse al Francés en Astorga.
- Camino a Fisterra y Muxía: Es la prolongación del Camino más allá de Santiago, hacia la Costa da Morte, donde los peregrinos llegan al “fin del mundo” y contemplan el Atlántico como símbolo del cierre del viaje.


