Camino de Santiago Etapa 3/18: Fraga – Fuentes de Ebro

Distancia

91,1 Km

Desnivel acumulado

+731 m aprox.

Tiempo en movimiento

4h 33 min.

Velocidad media

20 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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El despertador sonó muy temprano o quizás ni llegó a sonar, lo paramos antes de la hora pactada: la emoción y algo de nerviosismo nos despertó antes de lo previsto. Eran poco más de las 5 am cuando empezamos a prepararnos, aún con la oscuridad cubriendo Fraga. Sabíamos que tocaba una de las jornadas más duras del viaje: cruzar los Monegros en pleno mes de agosto no es una broma, y el calor puede ser un enemigo implacable si no se madruga lo suficiente. 

El aire fresco de la madrugada fue un regalo. Salimos con las luces encendidas, pedaleando en silencio mientras la ciudad dormía. Justa al salir de Fraga encaramos una subida a través de una pista de tierra que nos hizo entrar en calor rápidamente y nos elevó a la meseta. A medida que avanzamos, el paisaje empezó a transformarse: la vegetación desapareció casi por completo y dio paso a una llanura seca, de tonos ocres y tierra agrietada. Estábamos oficialmente en el desierto de los Monegros. La luz del amanecer teñía todo de naranja y dorado; fue un momento mágico, casi cinematográfico, que compensó con creces el esfuerzo de haber salido tan pronto. 

Cruzando los Monegros.

Seguidamente, alternamos tramos de carreteras con pistas, flanqueadas por campos baldíos y alguna torre eléctrica solitaria.  

Parada a reponer energía.

El viento permanecía en calma, algo que agradecimos profundamente, y el ritmo fue constante. El tándem respondió bien, y el apaño con el tornillo en la cala de Raúl siguió funcionando sin problema.

Seguimos pedaleando por la Nacional II hasta alcanzar el río Ebro, cuya presencia imponente nos acompañó en los últimos kilómetros del día. Lo seguimos con calma, casi como si nos guiara directamente hasta nuestro destino: Fuentes de Ebro

Judith flipando con la pintura que encontramos de Harry Potter.

Cruzar los Monegros, pese a la fama que precede a esta región árida y extrema, fue sorprendentemente más llevadero de lo que imaginábamos. El madrugón y la buena preparación jugaron a nuestro favor. Más allá de lo físico, la experiencia fue inmejorable: pedalear al amanecer en medio de ese paisaje desolado y silencioso nos regaló una de las jornadas más memorables del viaje.

Descansando en el Hotel.

Alojamiento

Pasamos la noche en el Hostal Restaurante Texas, dónde también cenamos. Fue una estancia agradable y tampoco nos pusieron ningún inconveniente en guardar el tándem con seguridad.

Nuestras recomendaciones:

  • Lo principal, si vas a realizar la ruta en verano, es madrugar bastante y cruzar el desierto durante las primeras horas del día. Los primeros 6 kilómetros son los más exigentes es el más exigentes, pero el resto es bastante llevadero (especialmente a partir del km 50).
  • Nosotros tomamos algunos tramos por la carretera N-2 debido a que no presentaba apenas tráfico esos días, pero hay alternativas paralelas de pistas de tierra en bastante buen estado.

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