Alpes-Budapest Etapa 7/27: Maribor – Donji Kraljevec

Distancia

126 km

Desnivel acumulado

+340 m aprox.

Tiempo en movimiento

6h 52 min.

Velocidad media

18,3 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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Nos despertamos a las 7:00 tras una noche más que aceptable en el Camping Kekec, en Maribor. Enseguida nos pusimos manos a la obra: recogimos la tienda, secamos lo que pudimos del rocío de la noche y a las 8:00 ya estábamos pedaleando en dirección a Croacia, siguiendo el curso del río Drava, que nos acompañó durante casi toda la jornada.

Parada para analizar el mapa del carril bici. ¡Rumbo a Ptuj!

Volvimos a cruzar la ciudad de Maribor, todavía medio dormida, y pronto encontramos las marcas que señalizaban la ruta: Drava Bike Trail (R1). Sin embargo, al dejar atrás el casco urbano, el carril bici desapareció rápidamente, y el camino pasó a ser mayormente por carretera.

Sobre el kilómetro 30 llegamos a Ptuj, uno de los pueblos con más encanto del recorrido. Antes de entrar al centro, hicimos las fotos de rigor desde el puente, que ofrece unas vistas fantásticas del casco antiguo. Luego paseamos un rato por sus calles y aprovechamos para probar los famosos bureks en una panadería del centro: uno de carne y otro de queso, ¡buenísimos!

Ptuj

Ptuj es la ciudad más antigua de Eslovenia y una de las más bonitas del valle del Drava. Su centro histórico está bien conservado, con calles adoquinadas, casas de colores y un castillo en lo alto que domina la ciudad. Es pequeña y fácil de recorrer a pie o en bicicleta.

Ptuj (se pronuncia «petui»), la ciudad más antigua de Eslovenia.

Tras la parada, intentamos retomar la ruta, pero nos costó un poco: el carril bici (que había vuelto a aparecer justo a la entrada de Ptuj) no estaba bien indicado. Tuvimos que retroceder y, tras un rato buscando, encontramos por fin el camino que discurre justo al lado del río Drava.

Paramos a comer en Ormož, en un supermercado Spar. Allí coincidimos con una pareja de Viena que estaba haciendo una ruta de 4 días; compartimos historias y risas antes de volver a ponernos en marcha.

El paisaje, desde ese punto, se volvió bastante monótono: campos de maíz a ambos lados, uno tras otro, hasta perder la cuenta.

Saliendo de Varaždin.

Si en Eslovenia ya habíamos visto pocos tramos de carril bici, al cruzar la frontera con Croacia vimos aún menos. Eso sí, la señalización seguía siendo clara, con marcas azules del R1. El problema es que el recorrido transcurre mayoritariamente por carreteras con poco arcén, así que, aunque pasaban pocos coches, había que ir muy atentos.

Hicimos un pequeño desvío para visitar Varaždin, una ciudad que nos sorprendió por su belleza y por lo poco turística que resultaba. Nos premiamos con un helado en la heladería Caffè Bar Galerija, ¡todo un acierto!

En Prelog, nos despedimos del río Drava, que sigue hacia el sureste, mientras nosotros giramos al noreste, rumbo a Budapest. Paramos en una panadería a comprar unos dulces para merendar en el hotel. El plan era claro: llegar, merendar, ducharnos y cenar tranquilamente en el restaurante del hotel hacia las 20:00-20:30 (según Google, cerraba a las 22:00).

La merienda que se convirtió en cena.

Llegamos a Donji Kraljevec sobre las 18:00, hicimos el check-in y preguntamos por la cena. Para nuestra sorpresa, la chica de recepción nos informó de que la cocina cerraba a las 19:00. Entre hacer el check-in, responder a las mil preguntas que nos hizo otro huésped con el que coincidimos en la entrada y dejar el tándem a buen resguardo, el plan de la merienda pasó a un segundo plano. Nos dimos una ducha rápida y bajamos lo más pronto posible; eran las 19:15 cuando fuimos a preguntar por algún sitio cercano donde cenar.

Por suerte, el recepcionista nos ofreció directamente mirar el menú del hotel: tenían solo dos platos y la cocina cerraba en 10 minutos. Sin pensarlo mucho, elegimos uno de cada —pollo con patatas y cerdo con queso y patatas— y nos sentamos a esperar la cena, felices de no haber tenido que desplazarnos para cenar. Después de 126 km, lo último que nos apetecía era subirnos de nuevo al tándem para pedalear hasta el restaurante más cercano, a unos 3-4km.

Aparcamiento VIP para el tándem.

Alojamiento

Hostel Green 66,60€ (habitación doble). Es un alojamiento moderno y tranquilo situado justo a la entrada de Donji Kraljevec, con la recepción en el hotel Kralj, que está justo al lado. Ofrece habitaciones cómodas con baño privado, aire acondicionado y Wi-Fi. Aunque el entorno tiene cierto aspecto industrial, con una gasolinera cercana, nosotros disfrutamos de una estancia muy tranquila. Nos guardaron el tándem en una sala polivalente.

El restaurante del hotel Kralj, ideal para recuperar fuerzas tras la ruta, eso sí, asegúrate bien del horario.

Nuestras recomendaciones:

  • No te pierdas Ptuj. Merece la pena hacer una parada: vistas desde el puente, centro histórico encantador y bureks riquísimos en las panaderías locales.
  • Precaución al cruzar a Croacia. Aunque la ruta sigue bien señalizada, transcurre casi toda por carretera y con poco arcén. Hay poco tráfico, pero conviene ir alerta.
  • Hostel Green. Si vas a llegar tarde, lleva provisiones para poder cenar algo ya preparado en la habitación.

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