Camino de Santiago Etapa 11/18: León – Rabanal del Camino
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Distancia 2144_3f7368-fc> |
70,65 Km 2144_d23b6f-04> |
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Desnivel acumulado 2144_092a2d-02> |
+712 m aprox. 2144_a40c34-54> |
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Tiempo en movimiento 2144_2de5be-c3> |
4h 53 min. 2144_20d00a-eb> |
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Velocidad media 2144_01f8b1-cf> |
16,6 km/h |
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Track 2144_3ff340-29> | 2144_b2f582-2e> |
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Dureza (Escala de dureza) 2144_b70244-12> |
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La ciudad de León, que la noche anterior vibraba con entusiasmo, aún dormía cuando comenzamos a pedalear. En pocos minutos dejamos atrás sus calles por el oeste, siguiendo las inconfundibles flechas amarillas hasta alcanzar nuevamente la carretera N-120.
Una vez en la nacional, rodamos por la senda paralela, cómoda y segura, aunque siempre atentos a los peregrinos a pie. El Camino empezaba a llenarse de más caminantes que en días anteriores: una señal de que nos acercábamos, poco a poco, a Santiago.
El terreno favorable y las buenas sensaciones en el tándem —tras el descanso en León y la última sesión de fisioterapia de Raúl, que parecía prácticamente recuperado— nos permitieron avanzar con rapidez. En apenas hora y media llegamos a Hospital de Órbigo, donde nos recibió uno de los iconos del Camino: el Puente del Paso Honroso, con sus más de 200 metros de piedra cargados de historia, leyenda y tradición jacobea.

Puente de Paso Honroso
El Puente del Paso Honroso es uno de los puentes más emblemáticos del Camino de Santiago. Se encuentra en la localidad de Hospital de Órbigo (León) y cruza el río Órbigo con más de 200 metros de longitud. Su origen se remonta al siglo XIII, aunque ha sido reformado en varias ocasiones.
Su nombre proviene de un hecho histórico singular: en 1434, el caballero leonés Don Suero de Quiñones organizó aquí un famoso torneo caballeresco. Durante un mes, él y sus compañeros defendieron el puente en justas medievales contra todos aquellos caballeros que quisieran cruzar, en lo que se conoció como el “Paso Honroso”. El objetivo de Don Suero era demostrar su valor y honrar a su dama, a la que juró fidelidad.
Hoy en día, el puente conserva todo su encanto medieval con sus arcos irregulares de piedra y es un lugar cargado de historia, leyenda y tradición jacobea. Además, cada verano, Hospital de Órbigo revive estas justas en sus fiestas medievales del Paso Honroso, que atraen a peregrinos y visitantes de todo el mundo.
Dejando atrás Hospital de Órbigo, el perfil se hizo algo más exigente, con varias pendientes cortas pero constantes, que contrastaban con el terreno más ondulado de la primera parte de la etapa. Alrededor del kilómetro 50 alcanzamos Astorga, no sin antes superar el repecho de la calle Puerta del Sol, que nos exigió un último esfuerzo para entrar en el centro de la ciudad.
Hicimos una breve parada en el corazón de Astorga, junto al imponente Palacio Episcopal de Gaudí y la Catedral.

Palacio de Gaudí
El Palacio Episcopal de Astorga, conocido popularmente como el Palacio de Gaudí, es una de las pocas obras del arquitecto modernista fuera de Cataluña. Fue construido a finales del siglo XIX, tras un incendio que destruyó el anterior palacio episcopal. Su estilo combina elementos neogóticos con la inconfundible creatividad de Gaudí, lo que le confiere la apariencia de un castillo de cuento de hadas.
Actualmente, alberga el Museo de los Caminos, dedicado al Camino de Santiago y al patrimonio artístico de la diócesis. Su singular arquitectura y su ubicación junto a la catedral de Astorga lo convierten en una visita imprescindible para peregrinos y viajeros.
Mientras contemplábamos el palacio, nos mentalizamos para lo que nos esperaba: los últimos 30 km hasta Rabanal del Camino, inicio de la ascensión hacia la mítica Cruz de Ferro. Con energías renovadas, seguimos pedaleando por una carretera secundaria tranquila, casi sin coches, donde el paisaje comenzó a cambiar. Aunque los campos de secano seguían presentes, en el horizonte aparecieron las primeras montañas y pequeños bosques que anunciaban el final de la meseta.
El ascenso resultó más llevadero de lo que imaginábamos y, casi sin darnos cuenta, llegamos a Rabanal del Camino. Allí, tras dejar el tándem a buen resguardo en el hotel, disfrutamos de un reconfortante menú del día. Una ducha reparadora y un paseo por el tranquilo pueblo, con un aire fresco que contrastaba con el calor de jornadas anteriores, pusieron el broche perfecto a una etapa intensa y hermosa.
Alojamiento
Pasamos la noche en el Hotel Rural Casa Indie, dónde nos dejaron guardar el tándem muy amablemente en un bonito patio interior. Se trata de un alojamiento agradable y tranquilo.
Nuestras recomendaciones
- Hospital de Órbigo y el Puente del Paso Honroso: cruza este puente medieval de más de 200 metros y revive su historia de justas caballerescas. El primer fin de semana de junio se celebran sus fiestas, quizás puedas organizar el recorrido pensando en asistir, debe ser todo un espectáculo.
- Astorga: haz una parada junto al Palacio Episcopal de Gaudí y la Catedral de Santa María, dos joyas que resumen la riqueza cultural del Camino.
- Gastronomía maragata: aprovecha tu paso por Astorga para degustar el típico cocido maragato, servido al revés y perfecto para recuperar energías.
- Rabanal del Camino, la puerta a la montaña: disfruta del ambiente tranquilo y jacobeo de este pueblo de piedra, ideal para descansar antes de afrontar la subida a la Cruz de Ferro. Nosotros paramos aquí para dividir la subida en dos jornadas y así hacerla más llevadera.


