Camino de Santiago Etapa 13/18: La Portela de Valcarce – Sarria

Distancia

59,18 Km

Desnivel acumulado

+1190 m aprox.

Tiempo en movimiento

4h 23 min.

Velocidad media

13,5 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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Dicen que hay etapas en el Camino que se graban en la memoria para siempre. Que no importa cuántos kilómetros hayas recorrido antes ni cuántos te falten todavía: hay días que marcan un antes y un después. Así empezaba nuestra jornada en A Portela de Valcarce, con la sensación de que algo especial nos aguardaba en lo alto de la montaña.

El objetivo era claro y temido a partes iguales: conquistar el Alto do Cebreiro. El aire fresco de la mañana parecía contener un susurro de desafío. Revisamos el tándem con precisión casi ritual: presión en los neumáticos, frenos listos, cadena engrasada… todo debía estar en orden para enfrentarnos a lo desconocido. Solo quedaba la gran incógnita: ¿resistirían las piernas? ¿Se atrevería el cuádriceps de Raúl a acompañarnos sin rebelarse?

Los primeros kilómetros nos engañaron con su calma: pedaleábamos suaves junto al río Valcarce, atravesando pueblos diminutos como Ambasmestas y Vega de Valcarce. Pero al llegar a Herrerías, el Camino nos puso a elegir: la nacional, larga y tendida, o la antigua, corta y despiadada. No había dilema, la carretera principal estaba cerrada. El destino nos empujaba a la ruta más dura, como si quisiera probar hasta dónde estábamos dispuestos a llegar.

Fue entonces cuando comenzó la verdadera batalla. Ocho kilómetros de ascenso sin tregua, con rampas que llegaban al 16%, nos desafiaban como guardianes de piedra en el umbral de Galicia. El tramo más cruel llegó tras La Faba, donde cada pedalada era un pulso contra la montaña. Solo en La Laguna, tras cinco kilómetros de lucha, encontramos un breve respiro: un kilómetro más amable, al 4,5%, suficiente para tomar aire antes del golpe final. El último tramo, dos kilómetros de puro esfuerzo, nos dejó al límite… pero también nos condujo al triunfo: O Cebreiro se abrió ante nosotros, a 1.300 metros de altitud, con sus casas de piedra y su aire místico de leyenda. Habíamos entrado en Galicia, y la emoción borraba cualquier rastro de dolor.

En el Alto do Cebreiro.

O Cebreiro

O Cebreiro es uno de los lugares más emblemáticos y mágicos del Camino de Santiago. Situado a más de 1.300 metros de altitud, marca la entrada del Camino Francés en Galicia y ofrece unas vistas espectaculares sobre las montañas de Os Ancares.
El pueblo conserva su aspecto medieval, con calles empedradas, construcciones de piedra y las tradicionales pallozas, antiguas viviendas prerromanas con techos de paja que muestran cómo vivían los habitantes de la zona siglos atrás.
En su centro se encuentra la iglesia de Santa María la Real, del siglo IX, una de las más antiguas del Camino, donde se custodia el Milagro del Santo Grial gallego, una leyenda que refuerza el aura espiritual del lugar.

El camino continuó por lo alto de la sierra, encadenando ascensos y descensos hasta alcanzar el Alto do Poio, techo de la etapa, dónde el mundo se desplegaba verde e infinito. Después llegó la recompensa: 15 kilómetros de descenso vertiginoso hasta Triacastela, rodeados de un verdor intenso que parecía abrazarnos en cada curva.

En el Alto do Cebreiro.

El cuerpo pedía descanso, pero el alma empujaba a seguir. Rechazamos la opción fácil de la carretera y nos dejamos guiar por las flechas amarillas: aún quedaba una última subida, seis kilómetros que exigieron más de lo que creíamos tener. Pero la montaña, generosa y severa a partes iguales, nos recompensó con otro descenso que nos condujo finalmente a Sarria.

Refrescándonos en el río Sarria.

Allí, con las piernas agotadas y el corazón lleno, supimos que habíamos superado algo más que un puerto. Fue un rito de paso, un recordatorio de por qué estábamos allí. Galicia nos había recibido con dureza, pero también con la promesa de lo que estaba por venir.

La etapa terminó con un gesto sencillo y reparador: no en la piscina del pueblo, demasiado concurrida, sino en el río Sarria, donde hundimos las piernas en el agua helada. Entre risas y alivio, sentimos que ese río no solo enfriaba la fatiga, sino que también se llevaba el peso de las dudas.

Alojamiento

Pasamos la noche en la Pensión Albergue Puente Ribeira. El alojamiento tiene todo lo necesario, es cómodo, limpio y el personal es agradable.

Nuestras recomendaciones

  • La parada en O Cebreiro será obligatoria, voluntaria o involuntariamente (necesitarás respirar después de la subida). No te pierdas este pueblo con encanto medieval, famoso por sus casas de piedra con techos de paja (pallozas) y por su papel histórico en el Camino. Las vistas a la sierra y los verdes prados son espectaculares.
  • Pasea por las calles de Sarria, descubre plazas y rincones con encanto, y siente la vida cotidiana de un pueblo que recibe a cientos de peregrinos cada año.
  • Aprovecha para probar platos típicos gallegos, como el pulpo a la gallega, el lacón con grelos o las empanadas caseras. Es una manera deliciosa de recargar energías antes de continuar la ruta.

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