Alpes-Budapest Etapa 20/27: Tupaliče – Mojstrana

Distancia

60 km

Desnivel acumulado

+1147 m aprox.

Tiempo en movimiento

4h 33 min.

Velocidad media

13,3 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

5-6 Duro
Powered by Wikiloc
Seguimos disfrutando de los bosques eslovenos.

Comenzamos el día con un súper desayuno en el hotel: panecillos calientes, embutidos, fruta, yogur, cereales, dulces… un festín que nos dio energía para afrontar una jornada que prometía. No teníamos prisa por salir: daban lluvia a primera hora, aunque el cielo, caprichoso, parecía querer darnos tregua. A las 8:45h, tras preparar el tándem, emprendimos la marcha.

Cruzamos el pequeño pueblo de Preddvor y seguimos por una carretera secundaria: un continuo sube y baja, con pendientes cortas pero exigentes, de esas que te obligan a cambiar de ritmo sin parar. Atravesamos pequeñas aldeas con casas impecables, jardines cuidados y campos de cultivo rodeados de bosques densos.

En una zona especialmente frondosa, un sendero pedregoso y resbaladizo nos obligó a bajarnos del tándem un par de veces. La pendiente era fuerte y el suelo húmedo, así que preferimos no tentar a la suerte.

Pasamos por Radovljica, un pueblo animado y con encanto, lleno de puestos artesanales, sillas en la plaza principal y grupos de turistas que parecían esperar algún evento. Poco después, el paisaje cambió por completo: a lo lejos, entre montañas, empezó a asomar el lago Bled, una de esas postales que parecen irreales.

El lago Bled: un espejo de agua cristalina rodeado de montañas que parece sacado de un cuento de hadas.

Lago Bled

Uno de los lugares más emblemáticos de Eslovenia, con aguas turquesa rodeadas por los Alpes Julianos. En su centro se alza la famosa isla con la iglesia, y sobre el acantilado, el castillo de Bled domina el paisaje.
Imprescindible dar la vuelta al lago o probar la Blejska kremšnita, su tarta más típica. Mejor visitarlo a primera hora o al atardecer, cuando el entorno se vuelve mágico.

El Lago Bled nos dejó sin palabras: sus aguas, entre el verde esmeralda y el azul profundo, reflejaban las nubes y las montañas como un espejo. Había vida por todas partes: gente paseando, barcos cruzando el lago, aroma a gofres recién hechos… Nos hubiera encantado darnos un baño, pero el camino seguía llamando.

Rodeamos parte del lago y nos adentramos en el valle del río Radovna, una carretera estrecha y tranquila, bordeada por montañas gigantes y un río de aguas cristalinas que descendía con fuerza. El ascenso fue constante, pero agradable, hasta los últimos dos kilómetros, cuando la pendiente se disparó hasta el 18%. Una auténtica pared.

Allí, en plena subida, coincidimos con dos cicloviajeros franceses, con los que compartimos esfuerzo, risas y silencios de sufrimiento. Subimos juntos, cada uno concentrado en su pedalada. Al coronar, intercambiamos impresiones, fotos y ellos, curiosos, probaron nuestro tándem unos metros.

Solo nos quedaban 3 km de bajada hasta Mojstrana, donde comenzó una odisea inesperada: no había alojamiento libre en ningún sitio. Llamamos, preguntamos, tocamos puertas, revisamos carteles… más de ocho lugares, todos completos o cerrados. La desesperación empezaba a asomar cuando, por fin, encontramos un albergue con habitación compartida, nuestra única opción. Dudamos —la experiencia de Bratislava aún pesaba—, pero no quedaba otra.

Mojstrana

Pequeño pueblo de montaña, puerta de entrada al Parque Nacional del Triglav. Rodeado de valles y picos imponentes, es un punto de partida habitual para senderistas.
Su ambiente tranquilo y su entorno natural lo convierten en un lugar ideal para descansar o preparar una jornada en alta montaña.

El río Sava a su paso por Mojstrana.

Y menos mal: fue un acierto. Nos acogieron con amabilidad, todo estaba muy limpio y encontramos un ambiente relajado. Cenamos allí mismo una pizza y un plato combinado que nos supieron a gloria, y compartimos habitación con Boris y Antonino, dos aventureros que participarían al día siguiente en una carrera de trail de 48 km. La mayoría de los que se alojaban en el hostal iban a participar en esa misma carrera así que sobre las 22h ya se respiraba tranquilidad, y nosotros también nos metimos en la cama, agradeciendo por fin el merecido descanso tras una jornada intensa.

Recargamos energía en el mismo restaurante del hostal.

Alojamiento

Hostel in picerija Spajzda 54€ (2 camas en hab. compartida). Un alojamiento sencillo, perfecto para viajeros de paso. Dormimos en una habitación compartida, limpia y cómoda, ideal para descansar tras la intensa jornada. Cenamos en el propio hostal, donde servían pizzas y algunos platos combinados: una comida sin pretensiones, pero muy reconfortante después de tanto pedaleo. También disponen de una pequeña nevera disponible para los huéspedes. El ambiente fue tranquilo y acogedor, y el personal, amable y dispuesto a ayudar. En el interior no había demasiado sito y el pasillo era estrecho así que tuvimos que dejar el tándem en el patio trasero.

Esta vez, compartir habitación fue un éxito.

Nuestras recomendaciones:

  • Reserva con antelación en Mojstrana: hay muchos alojamientos en el mapa, pero la mayoría estaban completos o directamente cerrados.
  • Haz una parada en el lago Bled: aunque sea breve, vale totalmente la pena.
  • Prepárate para fuertes pendientes: la subida final antes del valle de Mojstrana puede llegar al 18%.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *