Alpes-Budapest Etapa 27/27: Vicenza – Castelnuovo di Garda
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Distancia 2385_0cffb1-a0> |
101 km 2385_aced20-a1> |
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Desnivel acumulado 2385_0c4f2c-aa> |
+388 m aprox. 2385_c265a8-05> |
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Tiempo en movimiento 2385_fc643d-ea> |
5h 40 min. 2385_e7c80e-19> |
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Velocidad media 2385_3ab40f-9e> |
17,8 km/h 2385_e6841d-66> |
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Track 2385_a941f2-52> | 2385_d64753-f1> |
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Dureza (Escala de dureza) 2385_43f1c9-fe> |
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Comenzamos a pedalear a las 9h, dejando Vicenza por una red de carriles bici amplios, aunque curiosamente sin ninguna señalización clara de rutas. A pesar de ir enlazando un carril bici tras otro durante los primeros 25 km, no apareció ni un solo cartel indicando dirección a ningún pueblo ni ciudad. Fuimos siguiendo el track, un contraste llamativo y que nos sorprendió muchísimo teniendo en cuenta que el día anterior, nada más entrar en Vicenza, vimos un gran cartel indicando “Verona 65 km”.

Durante este tramo inicial coincidimos con dos ciclistas que se detuvieron a hablar con nosotros, curiosos por el tándem y por el viaje. Tras unas fotos y unas palabras de ánimo, seguimos avanzando por pistas y carriles bici hasta que, pasada la primera cuarta parte de la etapa, el recorrido pasó a discurrir por carreteras secundarias y pequeños pueblos.
Cerca del km 58, entramos en Soave, un pueblo precioso rodeado por su muralla medieval. Cruzamos la puerta principal y pedaleamos unos minutos por el interior, disfrutando de su ambiente tranquilo. Al salir del pueblo recuperamos nuevamente el carril bici y, poco después, nos unimos a la Ciclovia del Adige, que nos llevó hasta Verona de manera clara, continua y cómoda.

Avanzamos paralelos al río Adige, alternando tramos asfaltados con pistas de tierra muy ciclables, un entorno perfecto para rodar sin prisa.
En Verona hicimos una pausa para comer algo rápido: unas pastas saladas y yogures de proteína para recuperar fuerzas. La ciudad estaba llena de gente. Visitamos la Arena, entrando primero uno y luego el otro, ya que no encontramos ningún lugar seguro donde dejar el tándem y había demasiada afluencia como para arriesgarnos a dejarlo al aire libre.
Verona
Verona, declarada Patrimonio de la Humanidad, combina herencia romana, medieval y renacentista en un centro histórico vibrante atravesado por el río Adigio. Su monumento más emblemático es la Arena de Verona, un anfiteatro romano aún en uso. También es famosa por la Casa de Julieta, uno de los puntos más visitados de la ciudad. La Piazza delle Erbe y la Piazza Bra concentran gran parte del ambiente local, rodeadas de edificios históricos.

Después nos acercamos a la famosa Casa di Giulietta, pero era prácticamente imposible acceder: la entrada estaba completamente abarrotada. Decidimos movernos hacia zonas más amplias, pedaleamos hasta la Piazza delle Erbe y seguimos por el Corso Porta Borsari, un paseo más agradable para continuar la ruta.
Al salir de Verona empezó a granizar, así que nos refugiamos bajo un puente esperando a que pasara lo peor. Tras unos 10–15 minutos, la granizada se detuvo y reemprendimos la marcha. Sorprendentemente, el tiempo cambió por completo: el sol volvió a brillar y nos acompañó durante todo el resto de la etapa.
El tramo final hacia Castelnuovo del Garda se convirtió en una auténtica contrarreloj logística. La señalización ciclista casi brillaba por su ausencia; nos vimos forzados a improvisar una ruta alternativa usando carreteras secundarias. El objetivo era claro: llegar al hotel antes de las 19:00h, hora a la que cerraba la recepción.

Pedaleamos con determinación, priorizando la ruta más directa sobre la más pintoresca. La llegada fue justa, pero triunfal. Tras un sprint final, nos registramos y la recompensa fue inmediata: una ducha revitalizante antes de salir a celebrar el cierre de nuestro viaje.
Para la cena de despedida, elegimos el restaurante Ancora un Morso. Y qué acierto. Lo que empezó como una simple cena se convirtió en el gran final culinario de la ruta: pedimos unas pizzas que, sin duda, fueron las mejores de todo el viaje. Un final inolvidable para celebrar los kilómetros recorridos.
Alojamiento
Garda Relais 70€ (habitación doble con desayuno buffet). Una habitación moderna y muy cómoda. No disponen de espacio interior para guardar el tándem, así que tuvimos que dejarlo en la parte trasera del edificio, al aire libre. El desayuno buffet es sorprendentemente completo, con una gran variedad de opciones tanto saladas como dulces.
Nuestras recomendaciones:
- Revisar el track con antelación, ya que en los primeros kilómetros desde Vicenza hay pocos carteles y es fácil dudar del camino.
- Visitar Soave, entrando por la muralla: un desvío mínimo que vale totalmente la pena por su casco histórico medieval.
- En Verona, es imprescindible visitar la Arena: un monumento único que impresiona incluso antes de entrar.
- Evitar la zona de la Casa de Giulietta en horas punta: suele estar saturada y es casi imposible moverse con la bici.


