Danubio-Praga-El Tirol Etapa 14/25: Český Krumlov – Linz
|
Distancia 3278_c4ca27-4b> |
90,5 km 3278_e051e2-e6> |
|---|---|
|
Desnivel acumulado 3278_4f3469-37> |
+803 m aprox. 3278_00a11d-fa> |
|
Tiempo en movimiento 3278_4832b0-b1> |
4h 55min. 3278_913294-78> |
|
Velocidad media 3278_5bcbee-e9> |
18,4 km/h 3278_092783-65> |
|
Track 3278_95e3ce-b0> | 3278_b0566a-2c> |
|
Dureza (Escala de dureza) 3278_3545eb-a9> |
![]() |
El pedaleo empezó pronto, a las 8:00 h. Nos esperaba una etapa larga y seguíamos motivadísimos, con muchas ganas de aprovechar los últimos kilómetros en tierras checas antes de cruzar la frontera. Salimos de una ciudad que nos había robado un pedacito de corazón cruzando el puente sobre el río Vltava. Praga nos encantó, pero Český Krumlov tenía un encanto especial y diferente que nos marcó profundamente.
Retomamos la ruta en dirección sur, en busca de la frontera con Austria. Aunque existe la posibilidad de seguir un trazado más rural, esta vez optamos por hacer caso a la ruta que teníamos planificada principalmente por carretera. Estuvimos dudando hasta el último momento si tomar caminos alternativos, pero la ruta era bastante larga y al día siguiente nos esperaba también otra etapa de muchos quilómetros que no teníamos forma de acortar, así que fuimos conservadores y decidimos tomar el camino más fácil. La carretera resultó cómoda, con poca densidad de coches y buena visibilidad pese a la falta de arcén. El camino discurrió paralelo al río Moldava, que aún nos acompañaba desde Praga.

Pedaleamos a buen ritmo hasta el kilómetro 40, donde una pista asfaltada más solitaria nos elevó hasta el punto más alto de la ruta, a 770 m sobre el nivel del mar. Allí cruzamos la frontera en una zona boscosa preciosa, anunciada apenas por un pequeño cartel. El momento de euforia se mezcló con un susto importante: nos topamos con una manada de caballos que galopaban a toda prisa dirigidos por una joven jinete. Cuando los vimos acercarse, nosotros bajábamos ya a gran velocidad por un camino paralelo y veíamos que íbamos a llegar prácticamente al mismo tiempo al cruce de caminos así que, al ver que no nos daba tiempo a frenar, aceleramos el ritmo aún más. La chica, al ver que nos acercábamos tan deprisa, nos gritaba «¡stop!», «¡stop!», pero no tuvimos tiempo material para frenar. Por suerte, pasamos unos metros por delante sin incidentes

Tras pasar por Reichenau im Mühlkreis, disfrutamos de una bajada larga que nos supo a gloria hasta llegar al borde de la autovía A7, cruzando pequeñas y bonitas poblaciones. Allí torcimos el rumbo hacia el oeste, buscando el Danubio y la ciudad de Linz. A unos 10 km del destino, hicimos una parada técnica en un supermercado para comer, pues el cuerpo ya nos pedía energía. Retomamos la marcha por carriles bici paralelos a la carretera y, justo antes de entrar en Linz, se presentó ante nosotros un Danubio enorme e imponente, mucho más que cuando lo abandonamos en Ratisbona diez días atrás.
Al llegar a Linz, nos alojamos en un hotel muy cómodo en el centro que contaba con un enorme parking para bicicletas donde dejamos resguardado el tándem. Aunque era temprano, pudimos hacer el check-in, ducharnos y relajarnos antes de salir a dar un paseo. Nos sorprendió encontrarnos con muy poca gente en las calles, lo que nos permitió recorrer la ciudad con mucha tranquilidad. No perdimos la oportunidad de degustar la famosa Linzer Torte y ¡nos encantó!
Linz
Linz se despliega a orillas del Danubio como un vibrante contraste entre su corazón barroco y una marcada identidad tecnológica e industrial. Es mundialmente famosa por su Linzer Torte, la receta de tarta más antigua que se conoce, y por albergar la Hauptplatz, una de las plazas urbanas más extensas de Europa.
Aprovechamos la tarde para hacer el primer intento de conseguir un radio nuevo de repuesto; sin embargo, no hubo suerte, ya que no encontramos ninguna tienda abierta que tuviera el modelo necesario y las que podían tenerlo estaban cerradas por vacaciones. Finalmente, compramos algo para el desayuno del día siguiente y cerramos la jornada cenando en una pizzería.


Alojamiento
Leonardo Boutique Hotel Linz 62€ (habitación doble con baño privado). Un establecimiento moderno y muy cómodo situado en el centro de la ciudad. La habitación es funcional y acogedora, con un diseño contemporáneo. Su mayor ventaja logística es un parking enorme para bicicletas, un espacio seguro y espacioso donde el tándem queda perfectamente resguardado.

Nuestras recomendaciones:
- Estrategia en rutas largas: Tener en cuenta el desnivel y el terreno a la hora de elegir los caminos en jornadas de gran kilometraje para mantener un ritmo constante y evitar el agotamiento excesivo.
- Gastronomía en Linz: No puedes marcharte sin probar la Linzer Torte en alguna de sus cafeterías históricas, ya que es el símbolo culinario más auténtico de la ciudad.


