Danubio-Praga-El Tirol Etapa 21/25: Imst – Pettneu am Arlberg
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Distancia 3292_b771e8-ba> |
43,1 km 3292_82b65a-9e> |
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Desnivel acumulado 3292_594378-cd> |
+580 m aprox. 3292_f8df09-a4> |
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Tiempo en movimiento 3292_4f02b3-c0> |
2h 47min. 3292_63e2ac-5f> |
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Velocidad media 3292_574b6c-dd> |
15,5 km/h 3292_712691-26> |
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Track 3292_e687e5-b3> | 3292_647fc3-2a> |
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Dureza (Escala de dureza) 3292_094d8e-aa> |
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No llegaba a las 9 de la mañana cuando ya estábamos de nuevo sobre los sillines dándole ritmo a los pedales. Nos esperaba una etapa corta: queríamos aprovechar el día para visitar la zona de los alrededores y quedarnos justo antes del inicio de la parte dura del paso de montaña, de manera que al día siguiente pudiéramos afrontarlo con las pilas totalmente cargadas.
Empezamos avanzando por el carril bici enganchados al río Eno, rodeados de picos que rozaban los 3000 metros. El valle en este tramo se abría en amplios prados verdes donde las vacas pastaban ajenas a nuestro esfuerzo, regalándonos una de las estampas más típicas y bellas del Tirol. Tras unos 20 kilómetros, en el pueblo de Landeck, nos despedimos con algo de tristeza del río Eno, que seguía su curso hacia el sur. A partir de aquí, el camino cambió de carácter por completo; el valle se estrechó de forma abrupta y empezamos a rodar paralelos a los ríos Sanna y Rosanna.

El terreno dejó de ser llano para convertirse en un ascenso constante y exigente. Seguimos por una carretera secundaria que serpenteaba ganando altura, lo que disminuyó notablemente nuestro ritmo de avance. La mayor inclinación y el saber que al día siguiente teníamos planificado el paso de montaña más exigente de toda la aventura nos animaron a tomarnos la etapa con calma. El murmullo del río Rosanna se volvió más intenso, casi un rugido, mientras las paredes de roca parecían cerrarse sobre nosotros. Este tramo nos exigió máxima concentración, pero la belleza del paisaje —con cascadas que asomaban entre los abetos y la pureza del aire alpino— compensaba con creces cada pedalada.
Después de 20 kilómetros más de ascenso, volvimos a unirnos a un pequeño carril bici que nos llevó directamente hasta Pettneu am Arlberg. Al llegar al pueblo, decidimos parar en un bar a tomar algo para hacer tiempo hasta que abrieran la recepción del camping. Una vez allí, hicimos rápidamente el check-in, montamos la tienda y nos dimos una ducha express para no perder ni un minuto. Nuestra primera idea era dormir en el siguiente pueblo, en St. Anton, pero como los precios allí eran tan elevados, decidimos establecer nuestra base en el fantástico camping de Pettneu y utilizar el autobús local para desplazarnos hasta St. Anton y poder visitar el pico Valluga.
St. Anton am Arlberg
St. Anton am Arlberg es mundialmente conocido como la «cuna del esquí alpino». Situado a 1304 metros de altitud, este pueblo combina el encanto de una aldea tradicional tirolesa con el dinamismo de un destino de lujo. Sus calles peatonales están repletas de edificios con arquitectura alpina clásica, tiendas de montaña de primer nivel y una atmósfera cosmopolita. Rodeado por los imponentes picos del grupo Verwall y los Alpes de Lechtal, sirve como puerta de entrada al mítico paso del Arlberg, siendo un punto de referencia absoluto para los amantes de la alta montaña y los desafíos épicos.
Teníamos el tiempo justo para coger el siguiente autobús y así llegar a tiempo para subirnos a los teleféricos que nos llevarían hasta el pico más alto, ya que en Austria los puntos turísticos cierran temprano y el último viaje de bajada del teleférico era sobre las 16:00 – 16:30h. Una vez en la estación, iniciamos el ascenso al pico Valluga (2811 m) mediante una secuencia de tres teleféricos espectaculares:
- Galzigbahn: Sale desde el centro del pueblo de St. Anton y te lleva al monte Galzig (2086 metros).
- Vallugabahn I: Desde Galzig, este segundo teleférico te lleva a la estación intermedia de Valluga (2650 metros).
- Vallugabahn II: Este último teleférico mucho más pequeño (una cabina para 4-5 personas) te lleva desde la estación intermedia hasta la cima final del Valluga.


La experiencia fue 100% recomendable. Al llegar arriba, nos encontramos con muy poca gente, lo que acentuó la sensación de paz. Las vistas eran impresionantes, divisando montañas de Alemania, Suiza e Italia. Tras bajar al pueblo, paseamos por sus calles y compramos la merienda, la cena y el desayuno en el súper antes de volver en bus al camping. Allí nos relajamos en sus instalaciones hasta la hora de la cena: jugamos al ping pong y echamos un par de partidas a juegos de mesa.
Para la cena, aprovechamos que las instalaciones tenían una cocina y zona de comedor espectaculares; preparamos allí mismo unas hamburguesas que nos supieron a gloria, sin necesidad de usar nuestro hornillo ni utensilios. Pese a que por la noche refrescó bastante, el descanso en aquel entorno fue inmejorable y no llegó al frío extremo que pasamos durante las primeras noches de la aventura.

Alojamiento
ArlbergLife Camping 45€ (2 personas, 1 tienda). Este camping fue, con diferencia, el mejor de toda la aventura. Sus instalaciones de lujo incluyen baños, cocina y salas de estar impecables, con un nivel de confort excepcional. Tener la parada de autobús a escasos minutos caminando del camping lo convierte en una opción muy buena para evitar los elevados precios de St. Anton, permitiendo visitar la zona y el pico Valluga de una manera mucho más económica.

Nuestras recomendaciones
- Logística de los teleféricos: Tened en cuenta que los puntos turísticos cierran temprano; es fundamental llegar a St. Anton antes del mediodía para disfrutar del Valluga sin prisas.
- Comodidad en el camping: Aprovechad su cocina totalmente equipada, es un lujo que se agradece en ruta.
- El ascenso al Valluga: Aunque el precio de los tres teleféricos es elevado, las vistas desde los 2811 metros justifican la inversión; es el «techo» de esta parte del viaje.
- Ríos Sanna y Rosanna: Disfrutad de este tramo; aunque es más duro que el Danubio, la belleza salvaje del río remontando el macizo del Arlberg es imponente, ofreciendo un paisaje alpino de una fuerza visual asombrosa.


