Selva Negra Etapa 3/8: Estrasburgo – Baden-Baden
|
Distancia 3871_2b4052-e0> |
69,63 km 3871_62f305-ed> |
|---|---|
|
Desnivel acumulado 3871_f45aea-f3> |
+137 m aprox. 3871_2930b2-9b> |
|
Tiempo en movimiento 3871_a9be33-4b> |
No registrado 3871_69b7d6-2a> |
|
Velocidad media 3871_4002ee-db> |
No registrado 3871_04cbde-ab> |
|
Track 3871_e3c833-7d> | 3871_6fe43e-7e> |
|
Dureza (Escala de dureza) 3871_f3c07e-84> |
![]() |
Decimos adiós a la Alsacia para poner rumbo definitivo al corazón de la Selva Negra. Esta etapa nos recordó que en esta región el clima manda y que las pendientes, a veces, aparecen cuando menos te lo esperas.
Salimos de Estrasburgo por dónde entramos, a través del Pont L’Europe, cruzando el río Rin y entrando nuevamente en Alemania, abandonando Francia hasta el último día de vuelta al coche. Pedaleamos por la ribera derecha del río de forma fluida, con poco esfuerzo y a través de una pista perfectamente asfaltada.

Después de 37 kilómetros, nos despedimos del Rin. Fue el momento de dejar atrás su cauce para girar hacia el interior, buscando la famosa elegancia de Baden-Baden.
Sin embargo, el cielo alemán decidió darnos la bienvenida a su manera. A falta de unos 10 kilómetros para el destino, las nubes descargaron. Hicimos la maniobra clásica de todo cicloturista: parar, sacar las bolsas y cubrir las alforjas con cuidado. ¿El resultado? En cuanto estuvimos listos y protegidos, dejó de llover.

Rodando por Rheinmünster el cielo nos dio una tregua, pero fue un espejismo. Cuando apenas faltaban 4 kilómetros para entrar en la ciudad, la lluvia volvió con mucha más intensidad. Por si fuera poco, entramos a Baden-Baden por una zona boscosa con una pendiente bastante importante. Tras el esfuerzo de la subida, nos tocó bajar de nuevo hasta el corazón de la ciudad, empapados pero ya en nuestro destino.
Para llegar al hotel, atravesamos el parque Lichtentaler Allee. Es una zona verde espectacular, con más de 2 kilómetros de paseo flanqueados por árboles y flores que, incluso bajo la lluvia, lucía preciosa.
Como el tiempo no acompañaba y las piernas pedían un descanso tras la subida final, decidimos visitar las Termas de Caracalla. Aunque no nos parecieron algo fuera de lo común, cumplieron su función a la perfección: un lugar ideal para relajarse y pasar la tarde a resguardo cuando el clima no da tregua.

Alojamiento
Nos alojamos en el Hotel Athos, situado a unos 10 minutos caminando del centro de la ciudad. Fue un gran acierto: las habitaciones estaban impecables y el personal fue muy amable con nosotros. Un punto clave para los que viajamos así: dispone de garajes cerrados para poder guardar las bicicletas con total seguridad y tranquilidad. Estuvimos muy a gusto.
Nuestras recomendaciones
- La entrada a la ciudad: Si queréis evitar la pendiente pronunciada por la que entramos nosotros a través del bosque, os recomendamos revisar alternativas en el mapa. Seguramente existen carriles bici que entran a Baden-Baden de forma más progresiva y «menos intensa».
- Lichtentaler Allee: No dejéis de cruzar este parque. Es el pulmón de la ciudad y una de las zonas más bonitas para rodar tranquilamente antes de llegar al hotel.
- Plan B para días de lluvia: Las Termas de Caracalla son el refugio perfecto. Si os pilla un día gris, es la mejor forma de terminar la etapa y recuperar temperatura.


