Alpes-Budapest Etapa 14/27: Viena – Mönichkirchen
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Distancia 2155_502c24-1f> |
116 km 2155_65a9fa-ab> |
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Desnivel acumulado 2155_ff39ab-5a> |
+1043 m aprox. 2155_13f59c-8e> |
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Tiempo en movimiento 2155_e6d213-d7> |
7h 28 min. 2155_4947c2-c6> |
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Velocidad media 2155_9e0098-ad> |
15,6 km/h 2155_71cba8-a2> |
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Track 2155_27b81a-67> | 2155_3e20de-df> |
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Dureza (Escala de dureza) 2155_5896cd-6c> |
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Salimos de Viena siguiendo el Eurovelo 9, perfectamente señalizado en todo momento. La ruta va alternando tramos de gravilla con pistas asfaltadas, lo que hace el pedaleo variado y muy entretenido. Durante los primeros kilómetros avanzamos junto al canal, rodeados de parques llenos de vida: gente corriendo, en bicicleta o simplemente paseando. Es un ambiente muy animado que hace que la salida de la ciudad sea agradable y llevadera.
En ningún momento tuvimos problemas para encontrar agua, hay muchas fuentes y también baños públicos en los parques, lo cual se agradece mucho en una jornada de calor. En Erlach paramos a comer en un parque muy cómodo, preparamos nuestro pícnic y después nos tumbamos en unas hamacas a descansar un rato.

Después de un merecido descanso, retomamos la marcha rumbo a Aspang-Markt, situado a unos 25 km, donde nos esperaba el que iba a ser nuestro final de etapa. Desde Erlach hasta Aspang-Markt disfrutamos de un entorno rural muy tranquilo, alternando carreteras secundarias con poco tráfico y tramos de carril bici. El perfil es suave y rodador, con ligeros repechos que se superan sin dificultad mientras se pedalea entre prados, bosques y pequeños pueblos
Justo antes de llegar a Aspang-Markt nos topamos con una carrera de caballos. Judith casi entra en pánico – los caballos le dan auténtico terror – y estos nos pasaban justo al lado. Nos detuvimos unos minutos hasta que tuvimos el camino despejado y aprovechamos para avanzar antes de que volviésemos a tener compañía.
Nuestro plan inicial era terminar la etapa en Aspang-Markt, pero no encontramos ningún alojamiento disponible. El pueblo se sitúa justo a las puertas de una subida importante, y la idea era dormir allí para dejar el ascenso para la etapa siguiente. Sin embargo, no nos quedó otra opción que seguir pedaleando y afrontar la subida hasta Mönichkirchen el mismo día. Eso sí, antes de continuar fuimos previsores y paramos a comprar provisiones para la merienda, la cena y el desayuno del día siguiente, conscientes de que nos esperaba un final de jornada exigente.
La subida fue dura y constante, con apenas tramos de descanso, especialmente al inicio, donde la pendiente se hacía notar con fuerza. Las vistas de montaña compensaban el esfuerzo y daban un pequeño respiro anímico cada vez que levantábamos la mirada. Hicimos un par de paradas para recuperar fuerzas y respirar hondo antes de continuar. Está claro que no es lo mismo afrontar una subida así a primera hora, con las piernas frescas, que hacerlo al final de la etapa, cuando el cansancio ya pesa.

Una vez en Mönichkirchen, comenzó nuestra búsqueda de alojamiento. Primero intentamos en el Hotel Thier, donde la noche costaba 146€, demasiado caro. Después en la Villa Luef, pero estaba completo. Seguimos ascendiendo el pueblo hasta llegar a la pensión Buchner. Justo en la puerta nos encontramos al propietario que alucinó con nuestro tándem. Nos dijo que lo tenía todo lleno pero que esperásemos que iba a llamar al glamping a ver si allí había sitio.
El señor estaba empeñado en conseguirnos sitio como fuese, entró a buscar el teléfono y salió llamando al glamping, hablaba en alemán y no entendimos más que “tandem” y “Barcelona”. Vaya, que estaba intentando convencer a la persona que tenía al otro lado de la línea.
Y lo consiguió. Aunque el glamping estaba lleno, nos permitieron acampar con nuestra tienda. Muy agradecidos, nos dirigimos hacia allí (tocó seguir subiendo) y nos recibió Florián, un chico joven y amable que enseguida nos buscó un hueco entre las cabañas.
Montamos rápido la tienda, nos dimos una ducha y cenamos antes de que oscureciera. Por suerte, habíamos previsto un menú práctico y exprés: huevos cocidos, pan, embutido y vasitos de pasta que, con un poco de agua caliente, estaban listos en un momento.
A las 21:15 h ya estábamos dentro de la tienda, preparados para descansar después de una jornada larga, con giros inesperados y un final feliz gracias a la hospitalidad local, que una vez más nos recordó que en el camino siempre aparecen personas dispuestas a echar una mano.

Alojamiento
Glamping Mönichkirchen 20,90 € (1 tienda, 2 personas). Nos alojamos en este glamping, aunque no en sus cabañas, sino montando nuestra propia tienda en un espacio que nos habilitaron entre ellas. Tuvimos un baño para nosotros solos, moderno y muy limpio. El trato de Florián fue excelente. Una experiencia sencilla pero muy acogedora en plena montaña. Las cabañas tenían muy buena pinta.
Nuestras recomendaciones:
- Aspang-Markt es buen lugar para avituallarse, pero no confíes en encontrar alojamiento fácilmente. Si quieres evitar sorpresas, reserva con antelación.
- La subida hasta Mönichkirchen es exigente, sobre todo en los primeros tramos. Tómatelo con calma y disfruta de las vistas.


