Alpes-Budapest Etapa 21/27: Mojstrana – Dogna

Distancia

70 km

Desnivel acumulado

+476 m aprox.

Tiempo en movimiento

3h 34 min.

Velocidad media

19,6 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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A las 6:00h empezó el movimiento en la habitación. La mayoría de los huéspedes se preparaban para la carrera de montaña, así que el bullicio fue nuestro despertador natural. Nos levantamos poco después, a las 6:30h, y desayunamos en la terraza del restaurante, aunque todavía estaba cerrado. La tarde anterior habíamos pasado por el supermercado, así que arrancamos el día con unos bocadillos, uvas y un batido de vainilla: un desayuno sencillo pero delicioso, envueltos por el fresco de la mañana y el silencio de las primeras horas.

Sobre las 7:30h comenzamos a pedalear. Enseguida dimos con el carril bici D2, perfectamente señalizado y rodeado de un paisaje espectacular: verdes praderas, bosques húmedos y montañas imponentes. Fue una gozada de ruta. Cruzamos Kranjska Gora, un pueblo encantador al pie de las pistas de esquí, donde los telesillas colgaban silenciosos esperando el invierno.

A nuestro paso por Kranjska Gora,

Ruta ciclista D2

La D2 es una de las grandes rutas ciclistas de Eslovenia. Recorre el país de Rateče, junto a la frontera italiana, hasta Brežice, cerca de Croacia, a lo largo de unos 241 km perfectamente señalizados.
El tramo que une Mojstrana y Kranjska Gora —unos 28 km— es especialmente bonito, con un asfalto impecable, rodeado de bosques, montañas y pequeños pueblos alpinos, y sin apenas tráfico. Ideal para disfrutar del ciclismo en plena naturaleza.

Nos despedimos de Eslovenia y nos adentramos en Italia.

Poco después dejamos atrás Eslovenia para adentrarnos en Italia. Apenas cruzar la frontera, tomamos un desvío hacia los Lagos Fusine, una joya alpina escondida entre bosques. El lago inferior nos recibió con su tono verde esmeralda, aunque el cielo nublado le robaba algo de brillo. No estaba permitido bordearlo completamente en bicicleta, así que lo rodeamos por el tramo autorizado, deteniéndonos a disfrutar del silencio y del paisaje. Subimos después al lago superior, más agreste y con un tono marronoso, pero con unas vistas a las montañas que cortaban la respiración.

Las vistas a las montañas desde el Lago superior.

Lagos Fusine

Situados a solo unos kilómetros de la frontera eslovena, los Lagos Fusine (Inferiore y Superiore) forman uno de los conjuntos lacustres más bellos de los Alpes Julianos. Rodeados de bosques densos y las imponentes cumbres del Monte Mangart, ofrecen aguas de tonos verdes y turquesa que cambian con la luz del día.
El Lago Inferior, de aguas claras y orillas accesibles, es ideal para pasear y hacer fotos. El Lago Superior, más salvaje y rodeado de montañas, destaca por sus vistas panorámicas. Ambos cuentan con aparcamiento, aseos públicos y zonas de picnic.

De regreso a la ruta, retomamos la ciclovía y tras unos kilómetros llegamos a Tarvisio. Aunque era nuestra primera opción para dormir, los precios eran altos y el tiempo, sorprendentemente, se mantenía seco, así que decidimos seguir pedaleando. Fue una decisión acertada: a partir de ahí, la ciclovía se convirtió en una auténtica maravilla, parte ya de la Ruta Alpe Adria, rodeada de bosques con tonos otoñales y montañas que parecían acompañar nuestro avance.

Ruta Alpe – Adria

La Ruta Alpe Adria es un itinerario ciclista internacional que une Salzburgo (Austria) con Grado (Italia), recorriendo aproximadamente 410 km de paisajes alpinos y valles pintorescos.
El tramo que pasa por Tarvisio, Malborghetto Valbruna y Pontebba destaca por sus carriles bici bien señalizados, rodeados de montañas, bosques y ríos, con perfiles que alternan subidas suaves y bajadas divertidas, perfecto para cicloturistas de nivel medio.

En Malborghetto-Valbruna hicimos una parada para comprar comida en una pequeña tienda, la única abierta. Los precios eran altos, pero conseguimos lo justo para cenar, desayunar y sobrevivir al siguiente tramo. Sin duda, en Tarvisio, deberíamos haber previsto que no habría tiendas por el camino, que habría que desviarse para abastecerse y que los horarios de mediodía son muy reducidos.

Seguimos pedaleando hasta Pontebba, donde paramos a comer en una pizzería antes del último esfuerzo del día. Desde allí, el camino hacia Dogna fue pura diversión: perfil descendente, varios túneles y curvas rápidas, un tramo para disfrutar. Aunque el viento soplaba en contra, nos animamos a hacer relevo con tres ciclistas que viajaban con bikepacking… pero pronto los dejamos atrás, pedaleando sin descanso hasta Dogna.

Llegamos a Dogna, nuestro destino improvisado.

La llegada fue épica: una bajada del 27% nos lanzó directos al pequeño pueblo, disfrutando como niños… hasta que recordamos que al día siguiente tendríamos que subirla, y ahí sí que la diversión perdió un poco de encanto. En Dogna, visitamos el pequeño museo gratuito, con una maqueta de las montañas que lo rodean. No hay tiendas, pero sí un local con máquinas de autoservicio que ofrece desde pan y embutidos hasta pasta, bebidas o productos higiénicos.

El día había sido intenso, pero la entrada en Italia fue inolvidable: paisajes de ensueño, pueblos con carácter y una ruta que mereció cada pedalada.

Alojamiento

Albergue Casa delle Giuggiole 38 € (2 camas en habitación compartida). Un albergue impecable y acogedor, perfecto para ciclistas. Disponen de algunas habitaciones privadas y otras compartidas (separadas de hombres y mujeres). Cuando nosotros llegamos sólo había disponibilidad en las compartidas pero dormimos la mar de bien: en la de mujeres éramos 4 y en la de hombres 3. Las instalaciones estaban muy bien cuidadas, con una cocina enorme y equipada a disposición de los huéspedes. También hay lavadora, tendedero y una sala común con mesas y sillas. Pudimos guardar el tándem en el vestíbulo, sin problemas.

Habitación en el Albergue Casa delle Giuggiole.

Nuestras recomendaciones:

  • Planifica las paradas y la comida: entre Tarvisio y Dogna hay pocos servicios, y los horarios comerciales son reducidos. Si, como nosotros, vas a continuar más allá de Tarvisio, aprovecha para conseguir allí las provisiones.
  • Disfruta sin prisa los Lagos Fusine: incluso con cielo cubierto, son un espectáculo.
  • Lleva luces para los túneles, algunos son largos y fríos, pero añaden un toque mágico al recorrido.
  • Visita el pequeño museo en Dogna, a nosotros nos encantó la maqueta de las montañas de la zona.

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