Alpes-Budapest Etapa 3/27: Varna – Strassen
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Distancia 1683_bd3d44-7a> |
88 km 1683_be7c0c-62> |
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Desnivel acumulado 1683_821c4b-a6> |
+1005 m aprox. 1683_717cef-07> |
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Tiempo en movimiento 1683_faf520-08> |
5h 24 min. 1683_a9ef93-cc> |
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Velocidad media 1683_fb2f09-65> |
16,3 km/h 1683_081578-b9> |
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Track 1683_222fb4-a2> | 1683_f1f6cb-14> |
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Dureza (Escala de dureza) 1683_d587e8-93> |
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Nos despertamos a las 6:30 h. Se acabaron los desayunos de buffet: hoy tocaba algo más modesto, unos bocadillos en la tienda antes de empezar la jornada. Recogimos todo con calma y, sobre las 8:30 h, comenzamos a pedalear.

Durante los primeros 3 kilómetros seguimos el curso del río Eisack, igual que el día anterior, pero pronto lo dejamos atrás para cambiar de rumbo por primera vez en toda la ruta: en lugar de continuar hacia el norte, giramos hacia el este.
Aunque hacía fresco, el sol ya se dejaba ver y, con las primeras rampas, no tardamos en entrar en calor y quedarnos en manga corta. El camino mantenía la misma tónica de días anteriores: un carril bici asfaltado, en perfecto estado y siempre bien señalizado.
Poco después de alejarnos del Eisack, nos unimos al curso del río Rienza, ascendiendo por su hermoso valle. Surgieron algunos repechos exigentes, que con las alforjas se hacían notar, pero eran cortos y se superaban con paciencia.
Fuimos cruzando y bordeando numerosos pueblos, todos tan bonitos que daban ganas de parar en cada uno de ellos. En algunos hicimos breves pausas, y en otros simplemente bajamos el ritmo para intentar captar cada detalle, cámara en mano y ojos bien abiertos.

A los 30 kilómetros hicimos una parada en un banco para descansar y reponer fuerzas. Desde allí, vimos pasar a decenas de ciclistas en ambas direcciones: algunos con alforjas, otros sin, unos apretando los dientes y otros apretando el gatillo de su bici eléctrica. Un reflejo perfecto de la diversidad del cicloturismo.

Poco después llegamos a la localidad más grande de la etapa: Bruneck (Brunico). Aunque seguíamos oficialmente en Italia, nos sorprendió ver que la mayoría de carteles estaban escritos primero en alemán y luego en italiano. La ciudad nos pareció cuidada y agradable; aprovechamos para hacer una breve parada y utilizar un baño público (limpio y cómodo, aunque de pago: 0,50 €).
La salida de Brunico fue algo confusa. El tramo del Eurovelo 7 que bordea el río estaba cortado por razones que no logramos averiguar. Afortunadamente, había carteles indicando un desvío alternativo, más al norte. Aunque el nuevo trazado no tenía el mismo encanto, sí tenía mucha pendiente… y no quedó otra que subir para luego volver a descender unos kilómetros más adelante, donde nos reencontramos con el trazado original.
Continuamos bordeando el río Rienza, y pasamos junto a una de sus presas por una senda de tierra compacta, con vistas muy bonitas al embalse. Poco después llegamos a Monguelfo, donde paramos a comer unos bocadillos del supermercado, la única opción abierta a las 14:00 h, aparte de un kebab que no nos apetecía en ese momento.
Retomamos la ruta con energía, sabiendo que de los 30 kilómetros que quedaban, los últimos 20 serían cuesta abajo. No sin esfuerzo, alcanzamos San Cándido (Innichen), un pueblo precioso pero muy turístico. Aunque apenas lo vimos de pasada, parecía esconder rincones de cuento. Sabíamos que volveríamos por allí semanas más tarde, cuando termináramos nuestra aventura circular, así que decidimos dejar la visita para entonces.
A partir de San Cándido comenzamos a seguir el curso del río Drava. Esta vez, a favor de la corriente, lo cual sólo podía significar una cosa: buenas noticias. El tándem se embala con apenas presionar los pedales y volamos junto al río, cubriendo los últimos kilómetros en un suspiro.
Río Drava
El río Drava (Drau en alemán) nace en San Cándido, en el Tirol del Sur (Italia), y recorre más de 700 km atravesando Austria, Eslovenia, Croacia y Hungría, hasta desembocar en el Danubio.
A lo largo de su curso discurre la Drauradweg, una de las rutas cicloturistas mejor acondicionadas de Europa. Desde San Cándido hasta Maribor, ofrece más de 500 km de carril bici bien señalizado, con paisajes alpinos, pueblos con encanto y un perfil mayoritariamente descendente. Ideal tanto para ciclistas experimentados como para principiantes, gracias a su buena infraestructura y variedad de servicios.
A las 16:00 h llegamos al Camping Lienzer Dolomiten, justo antes de entrar en Strassen. Las instalaciones eran muy buenas y enseguida montamos la tienda en la zona de acampada. Quitamos las alforjas y nos fuimos rápidamente al supermercado, a tan solo seis minutos en tándem.

De vuelta en el camping, nos duchamos y nos relajamos en una zona techada común, donde también aprovechamos para cargar toda la electrónica y cenar temprano (aunque no tan temprano como acostumbran por esta zona).
Cerramos el día con la satisfacción de haber completado una etapa dura pero espectacular, con paisajes inolvidables y un tándem que, por momentos, parecía volar.La noche fue tranquila, aunque no pudimos dormir bien del todo debido al frío, especialmente en las piernas y los pies.
Alojamiento
Camping Lienzer Dolomiten 35€ (1 tienda, 2 personas). Nos recibió un chico muy simpático y atento, que nos hizo sentir bienvenidos desde el primer momento. El edificio donde se encuentran los servicios mantiene un estilo rústico, en línea con la arquitectura tradicional de la zona. Todo estaba limpio y bien cuidado. Además, el camping ofrece varios extras especialmente útiles para cicloturistas: una sala de lavandería con tendedero interior, tendederos adicionales al aire libre, varias mesas de pícnic y una zona cubierta con mesas y enchufes, ideal para cargar dispositivos y resguardarse si el tiempo no acompaña.

Nuestras recomendaciones:
- A lo largo de la ruta aparecen varias rampas cortas pero exigentes, sobre todo si llevas alforjas. Tómatelas con calma y no te preocupes por el ritmo.
- La etapa atraviesa numerosos pueblos con encanto que invitan a parar en cada momento. Si tienes un horario ajustado o un destino fijo, planifica con antelación dónde parar para no acabar apurado.
- Revisa si siguen las obras a la salida de Brunico. Si el tramo del carril bici sigue cortado, tendrás que seguir el desvío, como hicimos nosotros. Está bien señalizado, pero tiene más pendiente y menos interés.
- Los restaurantes suelen cerrar temprano al mediodía, así que si quieres asegurarte una comida caliente, procura parar alrededor de las 12:00 h. Además, los supermercados pequeños también cierran a mediodía, así que tenlo en cuenta si necesitas hacer alguna compra.


