Camino de Santiago Etapa 3/18: Fraga – Fuentes de Ebro
|
Distancia 1850_6d240c-4a> |
91,1 Km 1850_5cb480-b6> |
|
Desnivel acumulado 1850_c3a83b-8f> |
+731 m aprox. 1850_045ab5-36> |
|
Tiempo en movimiento 1850_53c171-4c> |
4h 33 min. 1850_ce4cd1-fc> |
|
Velocidad media 1850_95e8c6-53> |
20 km/h 1850_28c801-07> |
|
Track 1850_6434e3-89> | 1850_12db7a-20> |
|
Dureza (Escala de dureza) 1850_d8200a-a0> |
![]() |
El despertador sonó muy temprano o quizás ni llegó a sonar, lo paramos antes de la hora pactada: la emoción y algo de nerviosismo nos despertó antes de lo previsto. Eran poco más de las 5 am cuando empezamos a prepararnos, aún con la oscuridad cubriendo Fraga. Sabíamos que tocaba una de las jornadas más duras del viaje: cruzar los Monegros en pleno mes de agosto no es una broma, y el calor puede ser un enemigo implacable si no se madruga lo suficiente.
El aire fresco de la madrugada fue un regalo. Salimos con las luces encendidas, pedaleando en silencio mientras la ciudad dormía. Justa al salir de Fraga encaramos una subida a través de una pista de tierra que nos hizo entrar en calor rápidamente y nos elevó a la meseta. A medida que avanzamos, el paisaje empezó a transformarse: la vegetación desapareció casi por completo y dio paso a una llanura seca, de tonos ocres y tierra agrietada. Estábamos oficialmente en el desierto de los Monegros. La luz del amanecer teñía todo de naranja y dorado; fue un momento mágico, casi cinematográfico, que compensó con creces el esfuerzo de haber salido tan pronto.

Seguidamente, alternamos tramos de carreteras con pistas, flanqueadas por campos baldíos y alguna torre eléctrica solitaria.

El viento permanecía en calma, algo que agradecimos profundamente, y el ritmo fue constante. El tándem respondió bien, y el apaño con el tornillo en la cala de Raúl siguió funcionando sin problema.
Seguimos pedaleando por la Nacional II hasta alcanzar el río Ebro, cuya presencia imponente nos acompañó en los últimos kilómetros del día. Lo seguimos con calma, casi como si nos guiara directamente hasta nuestro destino: Fuentes de Ebro.

Cruzar los Monegros, pese a la fama que precede a esta región árida y extrema, fue sorprendentemente más llevadero de lo que imaginábamos. El madrugón y la buena preparación jugaron a nuestro favor. Más allá de lo físico, la experiencia fue inmejorable: pedalear al amanecer en medio de ese paisaje desolado y silencioso nos regaló una de las jornadas más memorables del viaje.

Alojamiento
Pasamos la noche en el Hostal Restaurante Texas, dónde también cenamos. Fue una estancia agradable y tampoco nos pusieron ningún inconveniente en guardar el tándem con seguridad.
Nuestras recomendaciones:
- Lo principal, si vas a realizar la ruta en verano, es madrugar bastante y cruzar el desierto durante las primeras horas del día. Los primeros 6 kilómetros son los más exigentes es el más exigentes, pero el resto es bastante llevadero (especialmente a partir del km 50).
- Nosotros tomamos algunos tramos por la carretera N-2 debido a que no presentaba apenas tráfico esos días, pero hay alternativas paralelas de pistas de tierra en bastante buen estado.


