Camino de Santiago Etapa 5/18: Tudela – Calahorra
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Distancia 1896_0c64e5-13> |
48,8 Km 1896_c15296-80> |
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Desnivel acumulado 1896_cb8476-a9> |
+222 m aprox. 1896_fe3c64-cd> |
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Tiempo en movimiento 1896_02a829-74> |
3h 25 min. 1896_eb2a55-8c> |
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Velocidad media 1896_d19292-37> |
16,9 km/h 1896_5ead47-97> |
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Track 1896_3c2cb5-2f> | 1896_893538-57> |
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Dureza (Escala de dureza) 1896_081639-de> |
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El día amaneció tal y como la previsión meteorológica nos avisó la jornada anterior: con lluvia. Aunque no nos pilló por sorpresa, la intensidad del agua nos hizo decidir esperar a que amainara un poco antes de ponernos en marcha. Sabíamos que el tiempo no iba a ser nuestro aliado, pero la previsión indicaba que las lluvias cesarían en breve, así que decidimos ser pacientes y aprovechar el tiempo para relajarnos un poco más antes de arrancar.

Pasadas las 10 de la mañana, cuando finalmente la lluvia nos dio una tregua, nos lanzamos a la carretera. La etapa era más corta que las anteriores, solo 48 kilómetros hasta Calahorra, lo que nos permitió tomarnos las cosas con más calma. Se notaban las piernas bastante cargadas del sobreesfuerzo realizado el día anterior: nunca habíamos hecho tantos kilómetros con el tándem, y menos con el peso del equipaje. El suelo seguía algo mojado, pero las condiciones habían mejorado lo suficiente como para pedalear con seguridad, así que avanzamos con precaución paralelos al río Ebro.
El paisaje era diferente al de los días anteriores: los campos de viñedos y huertas se extendían ante nosotros, con la frescura que había dejado la lluvia en el aire. Las montañas al fondo, cubiertas parcialmente por la niebla, creaban una atmósfera casi mágica. Aún así, el viento soplaba con fuerza y tuvimos que realizar más esfuerzo del esperado. Por suerte, no encontramos ninguna subida importante: el camino fue mayormente plano a través de pistas y carreteras en buen estado que nos condujeron a cruzar varios pueblos: Castejón, Alfaro y Rincón del Soto.

Aún y saliendo tarde, y con un ritmo sosegado, llegamos pronto a Calahorra, no eran ni las 14:00 cuando nos plantamos en el Albergue de peregrinos. A pesar del mal tiempo al inicio del día, en ese momento la lluvia ya era solo un recuerdo lejano.
Comimos por los aledaños del albergue y nos relajamos un rato la piscina municipal. Luego paseamos por las calles de Calahorra antes de ir a cenar a un restaurante de la zona.
Alojamiento
Estuvimos muy cómodos en el Albergue de peregrinos. Tiene diferentes estancias, algunas con habitación privada (nosotros estuvimos en una de ellas) y servicio de restauración. Todo estaba muy limpio y ordenado.
Nuestras recomendaciones:
- Se trata de una etapa en la que se pasa por muy pocas poblaciones. Es fundamental llevar agua, especialmente en época calurosa.
- Merece la pena pasar la tarde recorriendo las calles de Calahorra y visitando la Catedral y la Iglesia de San Francisco, reconvertida en un museo.


