Camino de Santiago Etapa 9/18: Hornillos del Camino – Carrión de los Condes
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Distancia 2050_78115c-19> |
65,72 Km 2050_beccb4-0d> |
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Desnivel acumulado 2050_162334-c4> |
+350 m aprox. 2050_1473be-4b> |
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Tiempo en movimiento 2050_8d0ebc-71> |
3h 38 min. 2050_2a6171-5b> |
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Velocidad media 2050_cc7731-de> |
18,5 km/h |
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Track 2050_3f1c14-3f> | 2050_c2331b-f0> |
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Dureza (Escala de dureza) 2050_4fd772-46> |
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Salimos de Hornillos del Camino temprano, tras revisar el tándem y comprobar que el pinchazo del día anterior no había dejado más huella que la cámara de aire dañada. Los primeros 4 km exigen superar un pequeño desnivel de unos 100 m que nos eleva hasta un altiplano dominado por los interminables campos de cereal. El paisaje es amplio, dorado y abierto: el típico escenario de la meseta castellana.
A los 10 km llegamos a Hontanas, un pueblo encantador que aparece casi escondido en una hondonada. El descenso hacia él se agradece, y es buen lugar para hacer una pausa breve si se necesita agua o café.

Desde aquí, el camino sigue por una carretera secundaria en ligero descenso hacia Castrojeriz, que cruzamos por la parte sur, siempre bajo la atenta mirada de su castillo en lo alto (909 m). Justo a la salida, el camino se dirige al Alto de Mostelares, una pendiente corta pero exigente que conduce a unas bonitas vistas panorámicas de la meseta. En nuestro caso, teniendo en cuenta que Raúl aún pedaleaba con molestias en el cuádriceps, optamos por una alternativa más suave que rodea la zona por carretera una carretera secundaria.
Bordeando el alto de Mostelares seguimos avanzando entre campos infinitos y pueblos pequeños como Mota de Judíos y Boadilla del Camino, hasta llegar a Frómista, uno de los lugares más grandes de la jornada y un buen sitio para comer, descansar o visitar la iglesia de San Martín de Tours, joya del románico.
Antes de llegar, el Camino se cruza varias veces con el histórico Canal de Castilla y sus esclusas, un espectáculo para disfrutar pedaleando sin prisas.

Los últimos 20 km hacia Carrión de los Condes transcurren por carreteras tranquilas, rectas interminables y desniveles suaves. En verano, el calor puede endurecer esta parte, así que conviene hidratarse bien y aprovechar cualquier sombra. Fue aquí donde volvimos a coincidir con los dos bicigrinos vascos con los que ya habíamos cruzado caminos días antes: compartimos un rato de charla, anécdotas y la típica complicidad del Camino.
Finalmente, llegamos a Carrión de los Condes, villa histórica con un fuerte pasado monástico y hospitalario. Es un destino perfecto para reponer fuerzas, disfrutar de su patrimonio y dejar que la magia del Camino siga envolviéndonos.
Alojamiento
Pasamos la noche en el Hostal Plaza Mayor. Se trata de un alojamiento cuidado dónde tuvimos una estancia agradable.
Nuestras recomendaciones
- Recupera energías en la piscina municipal de Carrión de los condes.
- Pausa con encanto en Hontanas, un pequeño pueblo que aparece casi de sorpresa en mitad de la meseta. Ideal para tomar un respiro, reponer agua o disfrutar del ambiente tranquilo de sus calles.
- Castrojeriz y el castillo. El casco urbano está lleno de historia, pero lo más llamativo es el castillo en lo alto del monte (909 m). Si se tiene tiempo y energía, merece la pena subir para disfrutar de las vistas panorámicas de la meseta castellana.
- Canal de Castilla y esclusas de Frómista: Un tramo único de la etapa. El canal, con sus 207 km de longitud, fue una de las grandes obras de ingeniería hidráulica de España. En Frómista se puede ver la esclusa cuádruple, una auténtica joya técnica.
- No debes perderte la vista a la Iglesia de Santa María del Camino y el Monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes. Además, pasear por el casco antiguo permite empaparse del ambiente jacobeo y descansar tras una jornada exigente.


