Danubio-Praga-El Tirol Etapa 13/25: Protivín – Český Krumlov

Distancia

67 km

Desnivel acumulado

+570 m aprox.

Tiempo en movimiento

3h 59min.

Velocidad media

16,8 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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Nos despertamos en el Camping U Šerifa, en Protivín, bastante temprano; a las 8:15 ya estábamos sobre el asiento. Nos esperaba una jornada prometedora: según nos había dicho el chico que conocimos en Strašice, Český Krumlov nos iba a enamorar, así que las expectativas estaban muy altas. El inicio de la jornada fue suave y agradecimos que el relieve nos diera una tregua; aunque no estuvo exento de subidas, estas fueron menos pronunciadas y cortas. Continuamos siguiendo principalmente las señalizaciones del camino pero alternando también con el track que teníamos descargado, siempre en dirección sud, cruzando la región de la Bohemia Meridional. Rodamos por pistas y carreteras secundarias en buen estado, rodeados de campos de cultivo que dominaron el paisaje durante los dos primeros tercios de la jornada.

Apenas dos horas después de la salida, llegamos a České Budějovice. Nos encantó por sus calles amplias y ordenadas, que transmitían una sensación de elegancia señorial. Nos paseamos por su inmensa plaza mayor, la Náměstí Přemysla Otakara II, una de las más grandes de Europa. Está rodeada de edificios coloridos con soportales góticos y renacentistas que le dan un aire vibrante y majestuoso, coronada en su centro por la Fuente de Sansón. La ciudad nos pareció un lugar donde la historia se respiraba en cada esquina, pero con una vitalidad moderna muy acogedora.

En la Náměstí Přemysla Otakara II, České Budějovice

České Budějovice

Capital de Bohemia Meridional y mundialmente famosa por ser la cuna de la cerveza Budweiser original, esta ciudad se articula en torno a la Plaza de Přemysl Otakar II, una de las más vastas y bellas de Europa. Destaca su trazado cuadriculado de origen medieval, la Torre Negra y la Fuente de Sansón, que preside el centro histórico.

Tras perdernos por sus calles, salimos disparados hacia nuestro destino final. A partir de ahí, la exigencia se multiplicó, con un trazado de ascensos continuos seguidos de bajadas que apenas permitían recuperar el aire. El sol empezaba a apretar bastante y paramos en un par de ocasiones a tomar algo fresquito. Aunque esos últimos 25km fueron algo más duros, no eran más de las 13:00h cuando entramos en Český Krumlov, una ciudad que nunca olvidaremos. Al entrar, nos encontramos con unas calles empedradas que, pese al turismo estival, lucían un ambiente animado sin llegar a resultar agobiante.

Cada uno combate el calor a su manera.
Cuando la cocina se convierte en un parking de bicis.

Nada más llegar, el traqueteo inevitable de los adoquines nos jugó una mala pasada: partimos uno de los radios de la rueda trasera. Por suerte, estábamos a escasos metros del hostal. Tras descargar el equipaje, nos pusimos manos a la obra en plena calle, ya que llevábamos un radio de repuesto. La reparación se complicó cuando, en el ajetreo de montar la rueda, Raúl pinchó accidentalmente la cámara.

Tras solventar el doble imprevisto, nos enfrentamos al reto de guardar el tándem; el hostal era realmente pequeño, con pasillos muy estrechos y no tenía ningún sitio de almacenamiento extra. Eso sí, el personal fue increíblemente amable y nos permitió dejarlo en vertical en una cocina que tenían en desuso, amarrado directamente a la ventana.

Tras una ducha rápida que nos dejó como nuevos, cruzamos la calle para comer justo frente al hostal. Elegimos un restaurante tailandés donde disfrutamos de un Pad Thai riquísimo, un plato que nos sentó de maravilla tras el desgaste físico de la mañana. Con esta visita, sumamos ya nuestro tercer restaurante oriental en tierras checas, tras haber pasado por un vietnamita y otro tailandés en Praga.

Český Krumlov

Esta joya de Bohemia Meridional es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y se asienta sobre un meandro del río Moldava. Su casco histórico conserva una arquitectura medieval y renacentista intacta, dominada por el complejo del Castillo de Krumlov, el segundo más grande del país. Destaca su torre circular de colores y un laberinto de calles empedradas que parecen detenidas en el tiempo.

Ya con el estómago lleno y el pequeño susto mecánico totalmente olvidado, salimos a explorar los rincones de esta ciudad de cuento. Nuestra primera parada fue el imponente complejo del castillo, una construcción que domina todo el horizonte. Subimos a su emblemática torre y, aunque el fuerte viento soplaba con ganas allí arriba, las vistas eran maravillosas: desde las alturas admiramos el laberinto de tejados rojos y el pronunciado meandro del río Moldava que abraza el casco antiguo. Después, descendimos para perdernos por las estrechas callejuelas del pintoresco barrio de Latrán, donde el calor apretaba con fuerza. Para combatirlo, nos detuvimos en un pequeño puesto local a disfrutar de unos granizados, el broche de oro perfecto para una tarde de paseo inolvidable.

Las vistas a Český Krumlov desde la torre del castillo.

Tras descansar un rato en la habitación y recuperar fuerzas, decidimos salir a cenar. Terminamos en una rústica y acogedora terraza situada a apenas unos pasos de nuestro alojamiento, donde disfrutamos de un par de platos combinados que venían bien cargados de patatas, ¡para no variar!

Nuestra cena en Krumlov: ¡dosis extra de patatas!

Alojamiento

Hostel Merlin 36€ (habitación doble con baño privado). Hostal muy sencillo pero con un personal sumamente amable que nos facilitó mucho las cosas. La habitación era básica, con una cama cómoda que nos permitió descansar bien. Tienen una cocina a disposición de los huéspedes con una zona de comedor, un espacio muy práctico que aprovechamos para prepararnos el desayuno con total comodidad a la mañana siguiente.

Nuestras recomendaciones

  • Planificación Český Krumlov : Conviene organizar la etapa para llegar a mediodía, ya que merece la pena dedicar la tarde a recorrer sus calles y el castillo con tranquilidad.
  • Autonomía mecánica: Es vital llevar repuestos básicos como radios y cámaras; esto permite solucionar imprevistos al momento y seguir disfrutando del viaje sin interrupciones.

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