Danubio-Praga-El Tirol Etapa 19/25: St. Johann in Tirol – Hall in Tirol

Distancia

95 km

Desnivel acumulado

+490 m aprox.

Tiempo en movimiento

4h 48min.

Velocidad media

19,7 km/h

Track

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Dureza (Escala de dureza)

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Empezamos otra jornada de cicloturismo de ensueño. Nos imaginábamos que esta zona nos gustaría, pero resultó ser incluso mejor de lo que habíamos soñado: bosques densos, enormes montañas afiladas, carriles bici agradables, pueblos con un encanto especial y un ambiente que transmitía una paz absoluta.

Esta etapa tuvo dos partes muy diferenciadas. Los primeros 35 kilómetros, hasta llegar a Wörgl, fueron los más exigentes, combinando varias subidas que nos exigieron un esfuerzo extra y descensos donde tuvimos que mantener la máxima concentración para domar el peso de las alforjas en las curvas. El segundo tramo, en cambio, se transformó en una subida muy suave y constante que nos permitió mantener un ritmo estable sin demasiado esfuerzo.

Al llegar a Wörgl, nos reencontramos con un viejo «amigo»: el río Eno (Inn), que habíamos abandonado días atrás antes de desviarnos hacia Salzburgo. Su cauce había cambiado notablemente; ahora era bastante más estrecho, sus aguas bajaban mucho más claras y el entorno era infinitamente más verde, rodeado de montes que se enfilaban hacia las estrellas.

Contraste de aguas: el encuentro de dos cauces bajo las montañas del Tirol.

Volvimos a rodar velozmente, recordando las jornadas del Danubio, pero esta vez con la brújula apuntando hacia poniente, en dirección a Innsbruck. Durante el trayecto, el carril bici nos regaló un trazado impecable que serpenteaba entre prados alpinos y pequeñas granjas de madera, permitiéndonos avanzar con mucha fluidez. A mitad de camino, decidimos detenernos en un restaurante que encontramos al pie de la ruta, el cual disponía de una terraza con vistas panorámicas a las montañas; fue el lugar perfecto para hidratarnos y contemplar los picos que nos rodeaban antes de seguir.

Comida con vistas panorámicas; un alto en el camino para admirar los picos alpinos.

La capital del Tirol nos marcaba el inicio del ascenso hacia los puertos más altos de la región, pero preferimos ir paso a paso (o pedal a pedal) y terminar la jornada en Hall in Tirol para no forzar antes de tiempo. El camino de entrada al pueblo fue especialmente agradable, cruzando puentes de madera y disfrutando del aire fresco que bajaba de las cumbres. Finalmente, llegamos al camping sobre las 15:30h.

Hall in Tirol

Hall in Tirol fue durante siglos el motor económico de la región gracias a su mina de sal y a su ceca, donde se acuñó el primer tálero de plata. Su casco antiguo medieval es uno de los más extensos y mejor conservados de los Alpes orientales, destacando por sus estrechas calles empedradas y fachadas señoriales. El perfil de la ciudad queda definido por la icónica Münzerturm (Torre de la Moneda) y la Iglesia de San Nicolás, que vigilan un laberinto histórico lleno de encanto.

A pesar de estar a solo 10 kilómetros de Innsbruck, preferimos quedarnos a descansar en este pueblo y visitar la capital al día siguiente por la mañana. Esa tarde nos dedicamos a pedalear con calma por las calles empedradas de Hall in Tirol y cumplimos con el ritual de tomarnos el helado de rigor, nuestra recompensa favorita. Fue una lástima que la piscina del camping estuviera en obras y que el minigolf cerrara a las 18:00h, pues nos quedamos con las ganas de jugar una partida.

¡Nuestra recompensa favorita!
Hall in Tirol es una visita obligada; su casco antiguo nos cautivó por completo.

Para cerrar el día, preparamos cena rápida y sencilla: unos noodles de vasito con frankfurt en la tranquilidad de nuestra parcela.

Después de una ducha reparadora, una cena rápida para cerrar el día.

Alojamiento

Camping Hall 26€ (2 personas, 1 tienda). El Camping Hall destaca por su ubicación estratégica para visitar la región sin el bullicio de la gran ciudad. Aunque nos encontramos con la piscina en obras, el recinto es cómodo y está muy bien conectado. Es un lugar ideal si se busca una parada tranquila antes de entrar en Innsbruck, permitiendo disfrutar de un ambiente más relajado y local. Las instalaciones son sencillas pero bien cuidadas.

Nuestras recomendaciones

  • Ritmo en el valle: Una vez alcancéis el río Eno, aprovechad el terreno favorable para ganar tiempo, ya que el carril bici es muy directo y permite rodar rápido.
  • Visita a Hall in Tirol: No paséis de largo este pueblo; su casco antiguo medieval es uno de los mejor conservados de Austria y recorrerlo es una delicia.
  • Horarios de ocio: Tened en cuenta que en esta zona los servicios como el minigolf o algunas tiendas cierran temprano (sobre las 18:00h), así que conviene planificar las actividades de la tarde con antelación.

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