Danubio-Praga-El Tirol Etapa 20/25: Hall in Tirol – Imst
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Distancia 3290_40ac5e-92> |
75 km 3290_f9e5ee-b4> |
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Desnivel acumulado 3290_a2f980-63> |
+460 m aprox. 3290_b7a70f-79> |
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Tiempo en movimiento 3290_0af4a6-4f> |
4h 11min. 3290_e19eac-16> |
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Velocidad media 3290_a2d2cf-06> |
18 km/h 3290_1c3036-7b> |
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Track 3290_da80c5-01> | 3290_e64873-46> |
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Dureza (Escala de dureza) 3290_50ae69-dd> |
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Empezamos la etapa en busca del carril bici que seguimos el día anterior, siempre hacia poniente, ascendiendo por el maravilloso valle del río Eno. En un abrir y cerrar de ojos ya nos habíamos plantado en el centro de Innsbruck, la capital del Tirol, listos para descubrir sus tesoros.
Innsbruck
Innsbruck, la capital de los Alpes, es una ciudad donde la elegancia imperial se funde con la naturaleza más salvaje. Enmarcada por el impresionante macizo de Nordkette, la ciudad destaca por su famoso Tejadillo de Oro (Goldenes Dachl) y sus fachadas de colores pastel que se reflejan en el río Eno. Es un lugar donde es posible subir en teleférico a 2000 metros de altitud en apenas unos minutos desde el centro histórico, lo que le confiere una atmósfera vibrante, deportiva y majestuosa a partes iguales.
La ciudad tiene un encanto difícil de superar. Nosotros rodamos por algunas de sus calles principales e incluso paramos a visitar el mercado principal, aunque ese día había poco ambiente. Aprovechamos para desayunar en la capital, pues habíamos salido del camping con el estómago vacío y necesitábamos energía para la jornada.

Mientras recorríamos el casco antiguo, nos detuvimos ante el famoso Tejadillo de Oro (Goldenes Dachl), decorado con sus 2657 tejas de cobre dorado que brillaban bajo el sol. Admiramos las fachadas barrocas de la calle Maria-Theresien-Strasse y la majestuosidad de la Columna de Santa Ana, todo ello con el imponente telón de fondo de los macizos alpinos que parecen desplomarse sobre los tejados. La mezcla de la elegancia imperial de los Habsburgo con el ambiente alpino de la ciudad nos pareció fascinante, haciendo que cada rincón mereciera una fotografía.

Descubrimos que muchos cicloturistas realizan una ruta que pasa por Innsbruck y se desvía hacia el sur, hacia Bolzano (Italia), por el famoso paso del Brennero. Allí se puede enlazar con carriles bici magníficos, como la aventura que realizaríamos dos años más tarde por el valle del Adigio (no te la pierdas y entra en este enlace)
Tras la breve visita, retomamos el carril bici paralelo al río y seguimos subiendo valle arriba con el sol a nuestra espalda. A escasos metros a nuestra derecha se alzaban unos impresionantes macizos con picos de más de 2500 metros; conforme avanzábamos, las cimas eran cada vez más elevadas y majestuosas. El terreno seguía sin presentar dificultades técnicas y, aunque el ascenso era constante, no supuso un gran reto físico al tomárnoslo con calma. Sin embargo, en el último tercio de la etapa salvamos algunas subidas más pronunciadas seguidas de sus correspondientes descensos. Una de ellas, ya al final, nos exigió un esfuerzo mayor (estaba señalizada con un 18% de desnivel positivo).

El valle poco a poco se iba reduciendo y el cauce del río se estrechaba, mostrándose más bravo conforme lo remontábamos. Parecía oponer una resistencia cada vez mayor, aunque quizás solo nos estaba pidiendo reducir la marcha, alzar la mirada y deleitarnos con un paisaje de ensueño. A mediodía ya estábamos en el pueblo de Imst, incluso antes de comer.
Imst
Imst es conocida como la «Ciudad de las Fuentes» y se asienta en una soleada terraza sobre el valle del Eno, rodeada por los Alpes de Lechtal. El pueblo destaca por su vibrante oferta de deportes de montaña y por el desfiladero de Rosengartenschlucht, una impresionante garganta que corta la roca en pleno centro urbano. Sus calles conservan un aire tradicional tirolés, con iglesias góticas y plazas que sirven de puerta de entrada hacia los grandes puertos alpinos.
Montamos la tienda en el Campingpark Fink, dejamos las alforjas y fuimos a comprar la comida a un supermercado cercano para comer tranquilamente en el camping. Nos relajamos mientras tomábamos nuestro típico menú: ensaladas, algo de proteína y fruta. Tras una ducha reparadora, paseamos por el pueblo y terminamos la tarde en las mesas del camping echando unas partidas. Comprobamos que la mayoría de los campings de esta zona tienen unas instalaciones estupendas: zonas de estar cerradas, baños impecables y suelos de hierba llanos donde dormimos de maravilla.

Alojamiento
Campingpark Fink 24€ (2 personas, 1 tienda). Destaca por su limpieza impecable y un terreno de hierba muy bien cuidado y totalmente llano. Cuenta con zonas comunes muy prácticas, ideales para descansar o socializar si el tiempo no acompaña.

Nuestras recomendaciones
- Desayuno en Innsbruck: Si salís temprano, merece la pena esperar a llegar al centro de la capital para desayunar frente a sus fachadas históricas; hay cafeterías con mucho encanto.
- Gestión del esfuerzo: No os confiéis con la suavidad del valle; guardad fuerzas para el tramo final, especialmente para esa rampa del 18% que puede sorprenderos si vais con mucho peso.
- Logística en Imst: El pueblo es muy cómodo para reabastecerse. Hay varios supermercados cerca de la zona de acampada, por lo que no hace falta cargar con comida durante la etapa.
- Ropa de abrigo: Al estrecharse el valle y aumentar la altitud, la temperatura puede bajar rápidamente al atardecer; tened a mano algo de ropa térmica para la noche en el camping.


