Ruta circular Selva Negra

Distancia

468,36 km

Desnivel acumulado

+4977 m aprox. 

Tiempo en movimiento

No registrado

Velocidad media

No registrada

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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Bienvenidos a nuestra crónica más especial. Si navegáis habitualmente por OnTandemBike, estaréis acostumbrados a vernos compartir pedaladas en nuestro tándem. Sin embargo, todo proyecto tiene un origen, y el nuestro se remonta al verano de 2015 en los bosques de Alemania.

La semilla de nuestra pasión

Antes de este viaje, habíamos hecho algunas salidas cortas de dos o tres días, pero nunca nos habíamos enfrentado a una travesía de esta magnitud. Ocho etapas, alforjas cargadas y bicicletas individuales.

Este recorrido fue el primer paso de todo lo que vino después. Fue aquí donde aprendimos a gestionar los kilómetros, a sufrir con los desniveles, a reírnos de los imprevistos y, sobre todo, donde descubrimos que el cicloturismo era nuestra forma de ver el mundo. Fue la experiencia que nos dio el empuje necesario para, años más tarde, dar el salto al tándem y crear este blog. Por eso, aunque la web nació después, no podíamos dejar de compartir el viaje que lo cambió todo.

Selva negra, Black Forest o Schwarzwald


La Selva Negra es una región montañosa situada al suroeste de Alemania, conocida por sus densos bosques de abetos, valles profundos y lagos glaciares como el Titisee. El paisaje combina una naturaleza exuberante con pueblos tradicionales de casas de entramado de madera, famosos por su decoración floral y la artesanía de los relojes de cuco. Es un territorio que mezcla importantes centros urbanos sostenibles, como Friburgo, con espacios naturales destacados, entre los que sobresalen las cascadas de Triberg y una red de caminos que atraviesan el corazón del macizo forestal.

A las afueras de Colmar, en el punto de inicio.

¿Qué encontrarás en esta ruta?

La Selva Negra es uno de los destinos europeos más icónicos para el cicloturismo. En esta crónica de 8 etapas, os mostramos un recorrido circular que nace y muere en la bellísima Alsacia francesa (Colmar), adentrándose en el corazón verde de Alemania.

A lo largo de los posts veréis:

  • Consejos de «novatos»: Errores reales que cometimos y que os ayudarán a planificar vuestra ruta hoy mismo.
  • Paisajes de cuento: Desde los canales de Estrasburgo hasta las cascadas de Triberg.
  • Desafíos físicos: Como la «etapa reina» con más de 1.600 metros de desnivel.
  • Cultura local: Relojes de cuco, pueblos de entramado de madera y la hospitalidad de los campings alemanes.
EtapaRutaDistancia (Km)Desnivel Acum. (m)Dureza (1-10)
1/8Colmar – Rust57,71+1573/10
2/8Rust – Estrasburgo44,29+6941/10
3/8Estrasburgo – Baden-Baden69,63+1373/10
4/8Baden-Baden – Alpirsbach80,22+1.2445/10
5/8Alpirsbach – Triberg48,75+7474/10
6/8Triberg – Titissee78,22+1.4006/10
7/8Titissee – Friburgo33,53+3493/10
8/8Friburgo – Colmar55,85+2492/10
TotalCastellnuovo del Garda – Maribor468+49774/10

Logística: de casa (Esparreguera) a Colmar

Para que vuestra aventura por la Selva Negra sea un éxito, aquí os dejamos los detalles de cómo nos organizamos nosotros en aquel verano de 2015:

Equipaje y clima: En agosto el calor puede ser intenso, pero la Selva Negra es imprevisible. Llevábamos principalmente ropa de verano, pero es imprescindible incluir pantalón largo, chaqueta y chubasquero, ya que las tormentas y las bajadas de temperatura son frecuentes. Nosotros tuvimos días de muchísimo calor, pero el verano de 2025 estuvimos por la zona y las temperaturas bajaron hasta los 6 grados por la noche.

Llegada al punto de inicio: Elegimos viajar en coche desde Barcelona para tener total libertad de horarios y llevar nuestras propias bicicletas. Cubrimos los 1.160 km hasta Colmar en unas 13 horas. Para ahorrar en peajes, solo hicimos por autopista el tramo hasta Béziers; allí tomamos la A-75 hacia Clermont-Ferrand (cruzando el espectacular viaducto de Millau) y seguimos por carretera nacional hasta Colmar, donde dejamos el coche aparcado cerca del camping de l’Ill.

Las bicicletas: Hicimos la ruta con dos bicicletas de montaña (una rígida y una doble) equipadas con alforjas laterales. Aunque gran parte del trazado es favorable y con ruedas mixtas se puede hacer bien, hay tramos técnicos y pedregosos donde las ruedas mixtas se pueden quedar cortas, especialmente en la etapa 7, bajando hacia Friburgo.

Valoración final 

Este viaje por la Selva Negra fue, para nosotros, una experiencia reveladora. Al ser nuestra primera travesía de ocho días, salimos con la incertidumbre del principiante, pero regresamos con la certeza de que el cicloturismo se convertiría en nuestro estilo de vida. Tuvimos la suerte de completar el plan previsto sin incidentes mecánicos, disfrutando de la libertad de no llevar reservas previas, lo que nos permitió adaptarnos al ritmo que marcaban nuestras piernas y, sobre todo, la meteorología.

Las zonas más espectaculares, a nuestro parecer, fueron las etapas centrales en el corazón de la Selva Negra. Atravesar los densos bosques entre Baden-Baden y Alpirsbach, o alcanzar el punto más alto de la ruta a más de mil metros de altitud cerca de Eisenbach, nos regaló esa sensación de aislamiento y conexión con la naturaleza que íbamos buscando. Aunque la «etapa reina» hasta Titisee fue física y psicológicamente la más dura por sus 1.400 metros de desnivel, la belleza de sus praderas y la inmensidad del paisaje boscoso hicieron que cada gota de sudor valiera la pena.

A nivel cultural y paisajístico, destacamos la zona de los valles del río Murg y Kinzig, así como la llegada a Friburgo. El contraste entre los pueblos de cuento con sus casas de entramado de madera y la espectacularidad de las cascadas de Triberg es, sin duda, la imagen más icónica y gratificante de la región. Fue un placer rodar por una infraestructura tan avanzada, donde el ciclista se siente respetado y guiado en todo momento.

Sin embargo, también hubo momentos menos estimulantes. La última etapa de regreso hacia Colmar, aunque necesaria para cerrar el círculo, resultó algo más monótona y menos visual comparada con la exuberancia de los días anteriores. Además, tuvimos que lidiar con factores externos como el calor extremo de 35 grados en algunas jornadas o la curiosa insistencia de las avispas alemanas, que se convirtieron en nuestras compañeras de viaje más persistentes (especialmente para Raúl).

En conjunto, este viaje superó cualquier expectativa y fue la verdadera «semilla» de OnTandemBike. Más allá de los kilómetros o los desniveles superados con nuestras bicicletas individuales, lo que realmente nos marcó fue descubrir la satisfacción de viajar con lo puesto, aprendiendo a gestionar el esfuerzo y disfrutando de la sencillez de la vida en ruta. Fue la confirmación de que nuestra forma de entender el mundo pasaba por las dos ruedas; una experiencia de aprendizaje fundamental que nos dio la confianza necesaria para lanzarnos, poco después, a la aventura definitiva de pedalear juntos en un mismo cuadro.

Colmar.

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