Selva Negra Etapa 1/8: Colmar – Rust
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Distancia 3781_2b00e9-b6> |
57,71 km 3781_e72b32-51> |
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Desnivel acumulado 3781_c8642d-4b> |
+157 m aprox. 3781_ceec3a-87> |
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Tiempo en movimiento 3781_80217d-86> |
No registrado 3781_6ca3e5-87> |
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Velocidad media 3781_6865a7-86> |
No registrado 3781_80d2bb-e3> |
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Track 3781_45dc5c-fd> | 3781_da97af-85> |
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Dureza (Escala de dureza) 3781_563dd5-dd> |
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Empezamos la aventura con bastantes nervios, nos esperan más kilómetros en 8 días de los que habíamos recorrido juntos nunca cargados con alforjas. Llegamos en coche a las afueras de la ciudad de Colmar, aparcamos, preparamos las bicicletas con las alforjas y emprendimos el viaje.

Para ir de Colmar a Neuf-Brisach, por puro desconocimiento, nos metimos por la carretera principal. Estaba bastante transitada y no fue agradable. Nuestro consejo: seguid el camino que nosotros hicimos de vuelta (etapa final), que transcurre por carreteras secundarias y carril bici, mucho más tranquilo y seguro.
Nuestra primera parada destacada fue en Neuf-Brisach, una impresionante ciudad fortificada por Vauban con forma de estrella octogonal. Poco después de dejar atrás la fortificación, llegamos al momento clave de la jornada: el paso sobre el río Rin. Cruzar el puente que separa Francia de Alemania siempre tiene algo de mágico. Al otro lado nos esperaba la pequeña localidad de Breisach, donde aprovechamos para refrescarnos y asimilar que ya estábamos oficialmente en territorio alemán.
A partir de aquí, el viaje se convirtió en un placer para los sentidos: rodamos por un carril bici impecable, paralelo al río, rodeados de una vegetación cuidadísima. Nos llamó muchísimo la atención la cultura floral: farolas, señales y balcones están repletos de flores, y los jardines, tanto franceses como alemanes, están cuidados al detalle.

Finalmente llegamos a Rust, pueblo conocido por albergar el parque Europa Park, a las 14:00h. Teníamos hambre y pese a que sabíamos ya íbamos algo tarde, pensamos que al ser un lugar turístico encontraríamos algo abierto. Error total: A las 14:10 estaba todo cerrado.
Acabamos en el único sitio abierto: un Kebab. Raúl pidió un doner y yo una pizza de atún, pero se equivocaron y me trajeron una «pizza-doner». Por si fuera poco, en la terraza nos invadió una plaga de avispas. Fue imposible comer tranquilos; Raúl devoró su doner como pudo, pero yo tuve que dejar media pizza y huir.
Después de comer como pudimos, buscamos el Camping de Europa Park, un lugar curioso con una ambientación del «Lejano Oeste» (Western-Camp).

Esa misma tarde, a las 19:30, ya estábamos sentados para cenar en un restaurante italiano. No queríamos más sorpresas. La cena estuvo bien, pero nos llevamos el primer susto económico del viaje: ¡5,80€ por una botella de agua de 0,75l! Bienvenidos a Alemania.
Alojamiento
En Rust dormimos en el Camping Europa Park por 13€. El camping está muy bien (los baños son muy nuevos y están muy limpios), no tiene mucha sombra aunque a nosotros nos fue bien porque así la humedad acumulada en la tienda se pudo secar durante las primeras horas de la mañana. Cuenta con servicio de panadería y bar.

Nuestras recomendaciones:
- ¡Cuidado con los horarios! En Alemania, si no has comido a las 14:00, prepárate para sufrir. Y revisad siempre el precio del agua en la carta.
- El carril bici junto al Rin y la explosión de flores en cada pueblo.


