Selva Negra Etapa 5/8: Alpirsbach – Triberg
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Distancia 3931_eebeb1-a2> |
48,75 km 3931_3522c7-b9> |
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Desnivel acumulado 3931_9ea761-ac> |
+747 m aprox. 3931_2eb772-c4> |
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Tiempo en movimiento 3931_beff6c-63> |
No registrado 3931_74412b-e4> |
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Velocidad media 3931_f36c8b-7f> |
No registrado 3931_723ab2-c6> |
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Track 3931_6021dc-8d> | 3931_959f38-02> |
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Dureza (Escala de dureza) 3931_cf5efc-27> |
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Esta jornada fue un viaje a la esencia más tradicional de la región. Cruzamos valles que parecen sacados de un cuento, nos sorprendimos con la ingeniería de los relojes de cuco y terminamos paseando por una de las cascadas más famosas de Alemania.
Empezamos el día con una primera parte de bajada suave, ideal para calentar las piernas, retomando el carril bici junto a la vía del tren que ya conocíamos de la jornada anterior.

El recorrido por el valle del Kinzig es un espectáculo. La primera parada obligatoria fue Schiltach, un pueblo que nos robó el corazón con sus casas de entramado de madera junto al río. Poco después llegamos a Wolfach, otro rincón encantador con pequeños canales cruzando sus calles, banderas de colores y una calle principal repleta de cafeterías con mucha vida.

Sin embargo, el protagonista del día (a nuestro pesar) fue el horrible calor. Alcanzamos los 35°C al mediodía. Nosotros, que veníamos huyendo del verano español buscando temperaturas frescas, nos encontramos con un bochorno igual o peor.
A mitad de camino pasamos por Gutach, donde hay dos paradas muy interesantes: el museo al aire libre Vogtsbauernhof, que explica la historia rural de la zona, y un divertido tobogán gigante (Sommerrodelbahn) que atraviesa el bosque.
El ascenso final comenzó en Niederwasser. Allí encontramos un curioso reloj de cuco en plena carretera que, por solo 1€, se activa y toca a la hora que quieras. Sinceramente, ¡nos hizo mucha más gracia que el reloj astronómico de Estrasburgo!

A partir de aquí, el tramo hacia Triberg se hace por carretera. Al principio no hay carril bici, pero aparece a los pocos kilómetros. Con el calor que hacía, decidimos no investigar alternativas y tirar por la vía directa hasta nuestro destino.
Llegamos a Triberg al mediodía, lo que nos dio tiempo para disfrutar de sus famosas cascadas. El recinto ofrece varios itinerarios a pie para ver las caídas de agua entre los árboles. Compramos cacahuetes para las ardillas, pero como no apareció ni una, acabamos comiéndonos los cacahuetes nosotros. Para cerrar el día, tras una cena con carta en castellano, nos dimos un homenaje en la Heladería Venezia. Esas copas de helado fueron la mejor recompensa al esfuerzo del día.

Alojamiento
Nos alojamos en el Hotel zum Bären, un hotel muy sencillo pero muy acogedor. El personal fue encantador y nos facilitaron una sala donde pudimos dejar las bicicletas bien resguardadas. Está muy bien ubicado para explorar el pueblo a pie una vez dejas las alforjas.
Nuestras recomendaciones
- Horarios comerciales: Tened en cuenta que en Triberg, a pesar de ser muy turístico, casi todo cierra a las 18:00h. Si queréis comprar recuerdos o entrar en tiendas, hacedlo antes de esa hora.
- Cascadas de Triberg: Es una visita obligada. Aunque hay mucha gente, los senderos por el bosque son muy bonitos. Llevad calzado cómodo si pensáis hacer los recorridos más largos.
- El «momento helado»: Si pasáis por Triberg, buscad la Heladería Venezia. Las copas de helado son espectaculares (y os darán la energía necesaria para la etapa del día siguiente).
- Gestión del calor: Si os toca un día de 35°C como a nosotros, aprovechad las paradas en los pueblos del valle para hidrataros constantemente; el tramo final de subida a Triberg se puede hacer duro bajo el sol.


