Selva Negra Etapa 8/8: Friburgo – Colmar
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Distancia 3983_bab689-ca> |
55,85 km 3983_d17bc6-a8> |
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Desnivel acumulado 3983_605853-5e> |
+249 m aprox. 3983_672e57-b1> |
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Tiempo en movimiento 3983_e88051-16> |
No registrado 3983_3cf85f-52> |
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Velocidad media 3983_4d78f8-80> |
No registrado 3983_063127-26> |
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Track 3983_5f2a2d-b5> | 3983_ae81c4-96> |
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Dureza (Escala de dureza) 3983_c23f78-71> |
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Todo lo que empieza tiene que acabar. Afrontamos nuestra última etapa con una mezcla de sensaciones: las ganas de completar el reto y la nostalgia de saber que las alforjas pronto volverían a casa.
Esta última jornada fue, probablemente, la más sencilla de todas. El perfil es mayoritariamente llano o en descenso, lo que nos permitió rodar con mucha tranquilidad. La mayor dificultad estuvo al principio: cruzar todo Friburgo requiere máxima atención al track para no terminar perdidos en el laberinto de sus calles y la red de tranvías.
Una vez dejamos atrás las afueras de la ciudad, nos limitamos a seguir el carril bici y las indicaciones hacia los pueblos que conectan con la frontera. Al llegar a Breisach, volvimos a cruzar el Rin, deshaciendo el camino que nos trajo aquí el primer día.

A diferencia de la ida, esta vez fuimos más listos. En lugar de tomar la transitada carretera principal desde Neuf-Brisach hacia Colmar, buscamos una alternativa por carriles bici y carreteras secundarias. Aunque el trayecto es un pelín más largo, merece muchísimo la pena por la seguridad y la tranquilidad de pedalear sin tráfico pesado.
Finalmente, llegamos a Colmar. La primera alegría del día fue comprobar que el coche seguía intacto en el mismo sitio donde lo dejamos hacía ocho días. ¡Prueba superada!

La gran batalla final: Raúl vs. Avispa. Instalamos nuestro «campamento» en el Camping de l’Ill. Sacamos el hornillo, la mesa, las sillas… y justo cuando íbamos a dar el primer bocado a nuestra comida de celebración, apareció ella: la inseparable avispa del viaje.
Se paseó por los platos con una confianza insultante, pero Raúl ya no era el mismo que huyó en Rust el primer día. Tras el doble picotazo de Friburgo, aquel encuentro solo podía terminar de una manera. Con un movimiento rápido y certero, zanjó la cuenta pendiente del viaje con su cuchillo. Por fin, pudimos comer en paz.

Alojamiento
Dormimos en el Camping de l’Ill en Colmar.
- Lo positivo: Tiene una piscina muy de agradecer tras los kilómetros acumulados y la ubicación es muy buena para visitar la ciudad.
- Lo negativo: La limpieza de los lavabos dejaba muchísimo que desear. No fue el mejor final en cuanto a higiene, pero cumplió su función.
Nuestras recomendaciones
- La ruta inteligente: No cometáis nuestro error del primer día. Al salir o entrar a Colmar, buscad siempre los caminos secundarios hacia Neuf-Brisach; vuestros pulmones y vuestra seguridad lo agradecerán.
- Turismo post-ruta: Si tenéis coche y un par de días extra, no os vayáis sin visitar los alrededores. El Castillo de Haut Koenigsbourg es impresionante, y pueblos como Eguisheim, Kaysersberg o Riquewihr son la viva imagen de un cuento.
- Parkings: En estos pueblos de la Alsacia hay parkings de pago a las afueras (gratuitos a partir de las 19:00h). Es la forma más fácil de visitarlos si ya habéis guardado las bicis.
- La esencia del viaje: Aunque esta etapa sea menos «espectacular» en cuanto a desniveles, disfrutar del llano y ver cómo el paisaje vuelve a llenarse de las flores típicas de la Alsacia es la mejor forma de asimilar todo lo vivido.



