Selva Negra Etapa 7/8: Titissee – Friburgo
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Distancia 3963_77d069-7b> |
33,53 km 3963_0c4580-ad> |
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Desnivel acumulado 3963_f24d27-85> |
+349 m aprox. 3963_ce1d51-6d> |
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Tiempo en movimiento 3963_28b296-c1> |
No registrado 3963_154c6c-e5> |
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Velocidad media 3963_d53d7c-25> |
No registrado 3963_73fd40-99> |
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Track 3963_d42b35-9c> | 3963_92e1c2-79> |
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Dureza (Escala de dureza) 3963_a3128c-59> |
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Tras los 1.400 metros de desnivel de la etapa anterior, hoy el cuerpo nos pedía tregua. Lo que no sabíamos era que el «bajadón» del día pondría a prueba no nuestros pulmones, sino nuestros frenos y la fuerza de nuestras manos.
Iniciamos la ruta, para no variar, subiendo. Salimos de Titisee paralelos a la carretera principal hasta desviarnos por el carril bici hacia Hinterzarten. Tras cruzar el pueblo, seguimos ascendiendo por una carretera hasta el punto más alto de la etapa, un balcón natural salpicado de hoteles y restaurantes con unas vistas maravillosas de la Selva Negra.

A partir de aquí, tocaba devolverle a la gravedad todo lo que le habíamos «prestado» los días anteriores. Empezamos un descenso impresionante de 10 kilómetros donde bajamos unos 500 metros de desnivel del tirón. La pista atraviesa una selva densa y, en algunos tramos, es bastante pedregosa.
Tuvimos que parar varias veces, pero no para recuperar el aliento, sino para descansar las manos. El dolor de apretar los frenos por la tensión y el terreno era constante. Aunque no es una bajada peligrosa, si vas con carga y ruedas mixtas, hay que extremar la precaución (o buscar alternativas por los carriles paralelos a la carretera principal).

Llegamos a Friburgo temprano, sobre las 12:00h, lo que nos permitió disfrutar de la ciudad con calma. Lo primero que nos chocó fue su sistema de transporte: las calles están llenas de vías de tranvía por las que la gente pasea y nosotros pedaleamos con total naturalidad.
El día en Friburgo dio para mucho:
- El guía improvisado: Mientras nos hacíamos fotos en la catedral, una mujer se ofreció a ayudarnos. Terminó dándonos una clase magistral sobre la historia de la catedral y el origen del agua en la ciudad. ¡Salimos de allí sabiendo más de Friburgo que los propios locales!
- El susto del parque: Buscando un sitio tranquilo para merendar unos muffins, nos metimos por error en un parque con «mala pinta». Salimos de allí a toda pastilla; gajes del oficio cuando no conoces el terreno.
- La venganza de la avispa: Lo que tanto temíamos desde el primer día ocurrió. En mitad de las vías del tranvía, una avispa picó a Raúl ¡dos veces! Por suerte no fue nada grave y pudimos seguir, aunque la cuenta pendiente con las avispas alemanas seguía abierta.

Alojamiento
Nos alojamos en el Camping Hirzberg, a solo 5 minutos en bici del centro. El cambio respecto al día anterior fue radical: el personal fue amabilísimo y las instalaciones estaban impecables. Un sitio estratégico y muy cuidado para visitar la ciudad.
Nuestras recomendaciones
- Cuidado con los «parques»: Como en toda ciudad grande, si un sitio no os da buena espina, haced como nosotros: ¡pedalad rápido hacia otra zona!
- Atención en el descenso: Si vuestra bicicleta no lleva neumáticos con buen agarre, tened cuidado en la pista forestal tras Hinterzarten. Las piedras sueltas y la pendiente pueden dar un susto.
- Friburgo en bici: No tengáis miedo a los tranvías, pero mantened mil ojos abiertos. La ciudad es extremadamente bike-friendly, pero el tráfico de trenes y peatones es constante.
- La Catedral: No os quedéis solo con la fachada. Informaos sobre la historia de sus canales (los Bächle); es fascinante ver cómo el agua recorre las calles.



