Viaje en bici tándem por Centro Europa: Alemania, Chequia y Austria.

Distancia

2000 km

Desnivel acumulado

13200+ m aprox. 

Tiempo en movimiento

111 h

Velocidad media

18 km/h

Track

Wikiloc o komoot

Dureza (Escala de dureza)

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En agosto de 2023 nos lanzamos a una aventura épica: un viaje en bici tándem por Centro Europa recorriendo más de 2.000 kilómetros en 29 días. Durante 25 jornadas de pedaleo, diseñamos un recorrido circular que nos permitió descubrir tesoros como el nacimiento del río Danubio en el sur de Alemania, el encanto medieval de Praga y Cesky Krumlov en Chequia, y la imponente región del Tirol austríaco con Innsbruck a la cabeza. Además, cruzamos la frontera de Suiza y atravesamos Liechtenstein en apenas unos minutos sobre nuestras dos ruedas.

Para facilitar la planificación, hemos dividido esta guía de cicloturismo en 4 bloques diferenciados por su geografía, dureza y paisaje:

  • El nacimiento del río Danubio y el Eurovelo 6: 6 primeras etapas.
  • Los Bosques de Bohemia y Chequia: de la etapa 7 a la 14.
  • El norte de Austria y el Tirol: de la etapa 15 a la 22.
  • Suiza y el Lago de Constanza: 3 últimas etapas.

Esta ruta ofrece multitud de variantes según tu forma física o el tiempo que quieras dedicar a cada ciudad. Aunque nuestra media superó los 80 kilómetros diarios, descansamos un total de cuatro días estratégicos para recuperar piernas y disfrutar de la cultura local sin prisas.s que te encontrarás en el camino. Aunque la media de kilómetros diarios sale cercana a 80. Descansamos un total de 4 días: 2 en Praga, 1 en Salzburgo y otro en el Lago de Constanza.

Primera parte: El nacimiento del río Danubio y el Eurovelo 6

Junto al río Danubio, en uno de sus primeros puentes.
EtapaRutaDistancia (Km)Desnivel Acum. (m)Dureza (1-10)
1/25Donaueschingen – Hausen Im Tal74,5+2933/10
2/25Hausen Im Tal – Riedlingen52,5+1392/10
3/25Riedlingen – Ulm67,3+2743/10
4/25Ulm – Donauwörth92+4004/10
5/25Donauwörth – Neustadt an der Donau98,5+3194/10
6/25Neustadt an der Donau – Ratisbona52+2483/10
TotalDonaueschingen – Ratisbona (Regensburg)437+16733,3/10

Los primeros kilómetros de la aventura los recorrimos siguiendo la Eurovelo 6, una de las rutas más famosas de Europa (dos años más tarde, en 2025, volveríamos a ella en otro viaje de ensueño). Empezamos en la Selva Negra, concretamente en Donaueschingen, donde nace el río más internacional del mundo: el Danubio. Este gigante fluye por 10 países a lo largo de 2.850 km, siendo el segundo más largo del continente.

Durante 440 kilómetros seguimos su curso por la EV6, descendiendo a través de pequeños pueblos con encanto y una infraestructura cicloturista excepcional. Fue un tramo cómodo y escénico que nos acompañó hasta llegar a Regensburg, punto donde nos desviamos para poner rumbo hacia la República Checa.

Segunda parte: Los Bosques de Bohemia y Chequia

Bosques de Bohemia, República Checa.
EtapaRutaDistancia (Km)Desnivel Acum. (m)Dureza (1-10)
7/25Ratisbona – Cham75+4004/10
8/25Cham – Stod88,5+5375/10
9/25Stod – Strašice67+5944/10
10/25Strašice – Praga79+3073/10
11/25Praga- Kamýk nad Vltavou85+14007/10
12/25Kamýk nad Vltavou – Protivín82+8985/10
13/25Protivín – Český Krumlov67+5703/10
14/25Český Krumlov – Linz90,5+8035/10
TotalRatisbona – Linz6345500+ aprox.4,5/10

Regensburg, también conocida como Ratisbona, fue nuestra puerta de entrada a los Bosques de Bohemia. Allí nos desviamos del Danubio hacia el noreste, siguiendo el curso del río Regen. El paisaje se volvió más salvaje y la vegetación comenzó a cerrarse a nuestro paso mientras buscábamos la frontera checa.

El cruce de frontera no solo supuso un cambio de idioma y cultura; el terreno se volvió más exigente, dejando atrás las grandes planicies, el asfalto impecable y el flujo constante de turistas. Nos recibieron las montañas checas con sus frondosos bosques y pistas de tierra, combinadas con carreteras secundarias donde el silencio era nuestro único compañero de ruta.

Durante estas 8 etapas y 634 km, visitamos la majestuosa Praga y otras ciudades de cuento como Cesky Krumlov, una joya medieval en el sur del país. Finalmente, descendimos de nuevo hacia el sur hasta alcanzar Linz, donde nos reencontramos con un Danubio mucho más ancho y caudaloso, ya en tierras austríacas.

Tercera parte: El norte de Austria y el Tirol

Ascendiendo por el Tirol.
EtapaRutaDistancia (Km)Desnivel Acum. (m)Dureza (1-10)
15/25Linz – Passau97,7+3233/10
16/25Passau – Ibm98,4+5183/10
17/25Ibm – Salzburgo46+3303/10
18/25Salzburgo – St. Johann in Tirol80,4+7704/10
19/25St. Johann in Tirol – Hall in Tirol95+4904/10
20/25Hall in Tirol – Imst75+4603/10
21/25Imst – Pettneu am Arlberg43,1+5803/10
22/25Pettneu am Arlberg – Maienfeld110+6205/10
TotalLinz – Maienfeld646+4.091 apox.3,5/10

Nos reencontramos con un Danubio ahora sí imponente, remontando su curso durante 100 kilómetros hasta la bella ciudad de Passau. Es un lugar único donde confluyen tres ríos de colores distintos: el Danubio, el Inn y el Ilz, creando una estampa natural inolvidable antes de adentrarnos en tierras alpinas.

A partir de este punto, viramos hacia el sur siguiendo el cauce del río Inn. Esta dirección nos condujo hacia una de las zonas más impactantes de toda la aventura: la región del Tirol, aunque antes de sumergirnos de lleno en las montañas, hicimos una parada obligatoria para disfrutar del encanto inigualable de Salzburgo.

El avance por el Tirol nos regaló paisajes de postal, pedaleando por valles profundos flanqueados por montañas afiladas con picos que superan los 3.000 metros de altitud. Tras cruzar la capital alpina, Innsbruck, encaramos el gran desafío logístico del viaje: el ascenso al Arlbergpass (1.802 m). Una vez coronado, iniciamos el descenso hacia Suiza, donde nos topamos con el río Rin, viejo conocido de nuestra ruta de 2015. En esta zona aprovechamos para visitar Heididorf, después de cruzar Liechtenstein, un rincón mágico que nos transportó de golpe a los paisajes de nuestra infancia.

Cuarta parte: Suiza y el Lago de Constanza

Quaibrücke, Zúrich
EtapaRutaDistancia (Km)Desnivel Acum. (m)Dureza (1-10)
23/25Maienfeld – Constanza118+3504/10
24/25Constanza – Zúrich82,5+6004/10
25/25Zúrich – Donaueschingen85+9605/10
TotalMaienfeld – Donaueschingen286+19104,3/10

Entramos en la recta final del viaje siguiendo la EuroVelo 15, recorriendo rectas infinitas a orillas del río Rin. Avanzamos a gran ritmo por pistas que alternaban tramos de tierra muy firme con sectores de asfalto impecable, siempre llanos, hasta darnos de bruces con la inmensidad del Lago de Constanza (Bodensee). Esta gigantesca masa de agua no solo domina el paisaje, sino que sirve de triple frontera compartida entre Suiza, Alemania y Austria.

Eurovelo 15

La EuroVelo 15 recorre unos 1.500 km desde Andermatt (Suiza) hasta Róterdam (Países Bajos) siguiendo el curso del Rin. Cruza ciudades clave como Basilea, Estrasburgo y Colonia, ofreciendo un trazado mayoritariamente llano y descendente que conecta los paisajes alpinos con el Mar del Norte.
El firme alterna asfalto de alta calidad con pistas de tierra muy compacta, garantizando un rodar fluido y seguro sin tráfico motorizado. Destaca por su señalización impecable y una logística excelente, con acceso constante a servicios y transporte ferroviario adaptado al cicloturista.

Tras dejar atrás la ciudad de Constanza, nos desviamos ligeramente en territorio suizo para cumplir un antojo irresistible: visitar Zúrich y, más concretamente, el universo de chocolate de la fábrica Lindt. Fue el combustible necesario para los últimos pedaleos.

Pero el viaje aún no había dicho su última palabra. Los kilómetros finales nos tenían reservada una sorpresa que no aparecía en los mapas de nuestra imaginación; un rincón que se coronó como uno de los lugares más bellos de los más de 2.000 kilómetros que sumamos. Un cierre de ciclo perfecto para nuestra mayor aventura en tándem por el corazón del continente

Logística: de casa (Esparreguera) a Donaueschingen (Alemania)

Decidimos iniciar el viaje en tándem en Donaueschingen, en el sur de Alemania, ya que era uno de los puntos más cercano a casa (unos 1135 km) y el nacimiento del río Danubio. En esta ocasión, planificamos una vuelta circular para facilitar la logística de llegar y volver en coche, sin depender de otros transportes, proporcionando la libertad de poder modificar la ruta durante el propio viaje (acortando o alargando si fuera necesario). Aquí os explicamos cómo montamos el tándem en el coche.

Entra aquí para saber más sobre cómo equipar un tándem y qué llevar en este tipo de viajes.

Valoración final 

Este viaje ha sido, en una palabra, revelador. Haber completado este gran bucle de más de 2.000 km sin incidentes reseñables nos reafirma en nuestra forma de entender el cicloturismo: sin reservas previas ni ataduras. Esa flexibilidad nos ha permitido gestionar el esfuerzo y los imprevistos climáticos con total libertad, decidiendo sobre la marcha si el cuerpo pedía exprimir la jornada o detenerse a disfrutar de un rincón inesperado.

Las zonas más potentes del viaje han tenido dos caras muy distintas pero igualmente gratificantes. Por un lado, el tramo del Danubio, que resultó ser un punto fuerte inesperado: a pesar de rodar continuamente por su linde, el paisaje es de un verde vibrante y sumamente agradable. Es una zona donde todo está pensado para el cicloturista, lo que convierte el pedaleo en algo fluido, entretenido y muy cómodo. Por otro lado, los Bosques de Bohemia en Chequia nos regalaron esa faceta más salvaje y solitaria; perdernos por sus pistas forestales, lejos del bullicio, compensó con creces la mayor exigencia física de su terreno.

La entrada en el Tirol y el ascenso al Arlbergpass supusieron el clímax visual de la aventura. Pedalear flanqueados por picos de 3.000 metros y descender hacia Suiza ha sido una de las experiencias más majestuosas que hemos vivido sobre el tándem. Además, el contrapunto cultural de ciudades como Praga, Cesky Krumlov o Passau terminó de redondear un itinerario perfecto, que cerramos con la fluidez que ofrecen las impecables pistas a orillas del Rin.

Como punto menos estimulante, quizás algunas etapas de enlace en zonas llanas menos boscosas resultaron algo más monótonas, pero el conjunto del viaje superó con creces cualquier expectativa.

Más allá de los paisajes, lo que realmente nos marcó fue volver a sentir la libertad absoluta. Pedalear sin prisas, dejando que el día marcara el ritmo y preocupándonos únicamente de disfrutar del camino, ha sido una experiencia profundamente gratificante. Una de esas vivencias compartidas que se quedan para siempre con nosotros y que nos recuerda por qué nos apasiona tanto devorar kilómetros en tándem.

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