Vía Verde del Aceite y de la Campiña Etapa 3/4: Marchena – Córdoba
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Distancia |
104 km |
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Desnivel acumulado |
+510 m aprox. |
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Tiempo en movimiento |
5h 57 min. |
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Velocidad media |
17,6 km/h |
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Track |
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Dureza (Escala de dureza) |
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Comenzamos a pedalear a las 9:40h desde la estación de tren de Marchena, punto exacto donde nace la Vía Verde de la Campiña. Desde el primer minuto, el viento en contra se convirtió en nuestro compañero inseparable de jornada. La pista presentaba algunos socavones pronunciados, fruto de los temporales de los meses previos; aunque el terreno estaba ya seco, los surcos obligaban a rodar con mucha precaución en ciertos tramos. A lo largo de la vía, es común encontrar diversas áreas de descanso con mesas repartidas por el camino, la primera la vimos en el kilómetro 7,5 en la zona del río Carbones.

El avance se hizo especialmente duro por las ráfagas de entre 20 y 25 km/h que, al soplar en un terreno tan abierto y sin apenas arboleda que nos protegiera, redujeron nuestra media de los 24 km/h de los días anteriores a apenas 13 km/h.
Poco antes de entrar en Fuentes de Andalucía (a falta de 1 km aproximadamente), nos topamos con un contratiempo logístico: un puente de madera completamente vallado. El suelo estaba muy deteriorado, con maderas rotas y extremadamente finas, lo que hacía peligroso el cruce. La variante alternativa por la que pasan los tractores presentaba una vaguada inundada de agua; para evitar acabar empapados o atrapados en el lodo, logramos sortear el paso cruzando por la zona izquierda, entre el puente y la zona de barro, arrastrando el tándem y pisando un par de piedras que sobresalían del agua para intentar mancharnos y mojarnos lo mínimo posible.

Tras dejar atrás el pueblo de Fuentes de Andalucía, continuamos pedaleando hasta La Luisiana. A partir de ahí, la ruta discurre unos 5 km paralela a la autovía; aunque el paisaje es menos vistoso en este punto, la infraestructura y algunos árboles que envuelven el camino nos ofrecieron un refugio vital contra el viento, permitiéndonos un respiro antes de encarar el sendero de raíces y sube-bajas que precede a la entrada en Écija.
En Écija hicimos una parada estratégica en el supermercado Mercadona que cruza el mismo track, aprovechando su zona de mesas, microondas y café para comer con tranquilidad antes de retomar la marcha.
La salida de esta población nos regaló una ascensión hacia un altiplano que, sumada al viento incesante, se hizo notar en las piernas. Una vez arriba, recorrimos una loma infinita antes de descender suavemente hacia los últimos 20 km de vía. Al pasar por el Parque de El Hecho (a unos 28km de Écija), agradecimos encontrar una fuente operativa, ya que es el único punto de agua fiable desde que salimos de Écija. Poco después de este parque, atravesamos otros parques con dos fuentes más; lo cierto es que estas tres fuentes se encuentran muy seguidas y son las últimas que encontraremos antes de entrar definitivamente en Córdoba, por lo que es el momento ideal para recargar bidones.

Finalmente, tras dejar la Vía Verde de la Campiña al alcanzar la estación de Valchillón —punto donde termina oficialmente el trazado ferroviario y se enlaza con los caminos de servicio—, continuamos bordeando el Guadalquivir por su orilla izquierda. Esta pista de tierra, muy frecuentada por pescadores, nos permitió avanzar en paralelo al cauce hasta entrar en una Córdoba vibrante de Miércoles Santo a las 18:30h. El centro estaba completamente colapsado por las procesiones, lo que nos obligó a callejear y arrastrar el tándem durante casi una hora hasta alcanzar finalmente el hotel.
Córdoba
Situada a orillas del Guadalquivir, es famosa por su inmenso legado histórico y por albergar la impresionante Mezquita-Catedral. Su casco antiguo, uno de los más grandes de Europa, destaca por el laberinto de calles de la Judería y sus icónicos patios llenos de flores. El Puente Romano y el Alcázar de los Reyes Cristianos completan la esencia de esta ciudad milenaria.

Tras una ducha rápida salimos a sumergirnos en el ambiente de la ciudad. Moverse por el casco antiguo era un auténtico reto de paciencia, sorteando las aglomeraciones de gente que aguardaban el paso de las hermandades. Aprovechamos para ver alguna procesión de cerca antes de refugiarnos en la Taberna Góngora, un local con solera donde recuperamos fuerzas con platos típicos como el Muflón (oveja salvaje). El regreso al hotel fue otra pequeña aventura logística, cruzando de nuevo varias procesiones que convirtieron un paseo de apenas seis minutos en un trayecto de casi tres cuartos de hora, aunque la belleza de las calles cordobesas iluminadas hizo que la espera valiera la pena.
Alojamiento
Hotel Gran Plaza 61€ (habitación doble con baño privado). Habitación sencilla y práctica. Situado junto al Templo Romano. Una ubicación inmejorable para explorar la ciudad y vivir la Semana Santa desde dentro. A pesar del bullicio exterior, nuestra habitación daba al interior y pudimos descansar sin ruidos.
Nuestras recomendaciones
- El factor viento: En la Campiña no hay apenas vegetación que frene el aire. Si el pronóstico marca viento en contra, contad con que las medias de velocidad caerán a la mitad y el esfuerzo será doble.
- Agua: Al salir de Écija es imprescindible llevar agua en abundancia, ya que no hay sombras ni fuentes intermedias hasta llegar al parque El Hecho, a unos 28km.
- Descansos en ruta: La Vía Verde de La Campiña cuenta con diversas áreas con mesas repartidas por el trazado, ideales para parar a comer o descansar un poco las piernas.
- Gastronomía cordobesa: La Taberna Góngora es una parada obligatoria si quieres probar platos típicos de la zona.


